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CONSTRUCCIÓN

El hormigón más ecológico del mundo se fabrica en la Comunitat

Está producido con una combinación de cenizas de cáscara de arroz, papel de aluminio y residuos procedentes de la fabricación de hierro en altos hornos y del proceso de obtención de combustible

 

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EL PERIÓDICO DEL AZULEJO
30/10/2018

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El hormigón celular más ecológico del mundo ha salido de los laboratorios de la Universidad Politécnica de Valencia y está fabricado con una combinación de cenizas de cáscara de arroz, papel de aluminio y residuos procedentes de la fabricación de hierro en altos hornos y del proceso de obtención de combustible.

Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología del Hormigón (ICITECH) de la UPV han creado este hormigón ligero y aislante, fabricado en un 85 % con materiales provenientes de residuos y en cuyo proceso de obtención se genera cerca de un 78 % menos de emisiones contaminantes que los actuales hormigones celulares.

Ello lo convierte en el más ecológico obtenido hasta la fecha a nivel internacional, según los datos del proyecto. Según explica a EFE Alba Font, del grupo de Investigación en Química de los Materiales de Construccion (GIQUIMA) del ICITECH-UPV, «el hormigón convencional es el material de construcción con mayor demanda y empleo indiscriminado» y este nuevo hormigón celular (HTC) «se presenta como una alternativa sostenible que reduce el volumen de material necesario y por tanto, el coste de las construcciones».

«Además, aumenta la eficiencia energética por ser un material aislante», ha agregado la investigadora del ICITECH-UPV, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista Green Chemistry.

En este nuevo hormigón celular, como precursor, los investigadores han utilizado escoria de alto horno, que es un residuo del proceso de fabricación del hierro en alto horno, así como residuos del catalizador utilizado en el craqueo catalítico para la obtención de combustibles.

«El precursor lo que hace es sustituir al cemento comercial; utilizar este tipo de materiales contribuye a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero propias de la obtención del Clinker», según resalta a EFE Jordi Payá, del mismo grupo de investigación.

Como parte del activador químico, los investigadores han sustituido parcialmente el reactivo químico de síntesis convencional, cuyos inconvenientes son su elevada huella de carbono y un precio elevado, por la ceniza de cáscara de arroz.

«Hemos usado esta ceniza porque la conocemos pero bien pero hay otros componentes que vienen de la biomasa que se pueden usar», apunta para resaltar que, además de como fuente de energía alternativa, el residuo final que genera la biomasa «se puede usar para sustituir materiales tradicionales».

Finalmente, ha sustituido el aluminio en polvo metálico como aireante por papel aluminio doméstico reciclado, que reacciona «en medio básico generando hidrógeno molecular, que escapa de la matriz del material en estado fresco, dejando una estructura interna repleta de microburbujas de aire, lo que le confiere al material una muy baja densidad», explica.

Esto se debe, según otro de los investigadores, José Monzó, «a que la molienda del aluminio reciclado se realiza a la vez que la molienda del precursor, y el curado del material se lleva a cabo en condiciones de temperatura ambiente sin que sea necesario el proceso de autoclave tradicional».

Los resultados de los ensayos a los que ha sido sometido este nuevo hormigón han demostrado que el material reúne todos los requisitos para poder ser transferido al sector, ya que en términos de densidad, resistencia y conductividad térmica presenta unos valores similares a los hormigones celulares fabricados tradicionalmente con cemento Portland.

No obstante, Payá incide en que su puesta a punto «dependerá de que haya una empresa que quiera estas nuevas mezclas y de que haya un informe técnico que avale y garantice» que el nuevo hormigón tiene las cualidades que ha señalado.

De momento le han dado un enfoque de aislamiento térmico porque es lo que han podido medir, pero se ha mostrado convencido de que también funcionará como aislante acústico, aunque aún no lo han probado.

Payá asegura que trabajan en la línea de sustituir el «cien por cien» de los materiales que componen este hormigón celular por residuos, ya que el 15 % es todavía un reactivo químico.

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Nº 218 - Octubre de 2018
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