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Industria

Una empresa cerámica de Castellón recibe el visto bueno para incorporar un nuevo horno

La azulejera materializó la petición en el año 2022, e incluía una planta de autoconsumo solar

05.01.2026 07:22

CASTELLÓN. La industria cerámica de Castellón cerró el 2025 con unos resultados similares a los del año anterior. A falta de conocer los datos del cierre del ejercicio, que se conocerán en los primeros meses del recién estrenado 2026, se espera que la producción sea ligeramente superior. Las exportaciones han quedado afectadas por la guerra arancelaria con Estados Unidos y la debilidad de mercados como el francés, si bien las ventas nacionales han tenido un impulso gracias al repunte de la construcción.

Mientras tanto, las empresas trabajan en sus planes para el futuro. Una de las grandes del sector, Victoria (dueña de la firma nulense Keraben) puso en marcha su nueva línea productiva en las últimas semanas. Y otra que podría dar un paso similar es Rocersa. Al menos, ya ha recibido el visto bueno autonómico a una petición formulada en 2022. El Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) ha dado el visto bueno medioambiental para una modificación sustancial de la autorización ambiental integrada, que tenía concedida desde el año 2008.

Ampliación productiva y autorización ambiental

Según muestra la resolución, «el objetivo principal es la instalación de un nuevo horno de producción, que supondrá un incremento de capacidad en 280 toneladas al día». De esta manera se podría pasar de 585,6 toneladas diarias a 865,6, lo que supone una producción anual máxima prevista de 9,18 millones de metros cuadrados de baldosas cerámicas.

Desde que se trazó este plan han transcurrido dos años y medio, y desde ese momento el azulejo ha sufrido diferentes obstáculos. Entre ellos, el impacto de la crisis de los costes energéticos, la caída de la producción y la fuerte competencia de fabricantes procedentes de fuera de la Unión Europea, con unas obligaciones laborales y medioambientales mucho más laxas. Una incertidumbre a la que se une ahora el posible sobrecoste derivado de la fuerte caída en las asignaciones gratuitas de emisiones de CO2, que incrementarán los gastos para las industrias europeas.

Plazos y condicionantes del proyecto

En todo caso, la decisión tiene un cierto margen para materializarse. La resolución, firmada por el director general de Urbanismo, Paisaje y Evaluación Ambiental de la Generalitat, Miguel Ángel Ivorra, con fecha de 27 de noviembre, expone que hay un tiempo de cuatro años. «La presente declaración de impacto ambiental perderá su vigencia y cesará en la producción de los efectos que le son propios si, una vez publicada en el DOGV, no se hubiera comenzado la ejecución del proyecto» en este plazo, expone.

No es la única actuación contemplada. La inversión solicitada incluye el cambio de una línea, compuesta por prensa, secadero y esmaltadora, por una nueva equivalente. Además, se pretende la instalación de una planta fotovoltaica de autoconsumo, mediante paneles solares ubicados en la cubierta de las naves industriales, con una superficie de casi 13.000 metros cuadrados y una potencia de 2.500 kilovatios.

Antecedentes empresariales

Rocersa ya presentó a comienzos de la presente década una serie de mejoras en sus instalaciones, fruto de la adquisición de la compañía, en junio de 2018, por parte del fondo estadounidense Avenue Capital. En los últimos meses se conoció el interés de este fondo por vender, sin que por el momento se hayan conocido nuevos pasos en ese sentido.

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