DISEÑO

Estudio Matiz redecora el Parador de Málaga Gibralfaro con una paleta tomada del paisaje

El estudio madrileño ha renovado las zonas comunes del establecimiento con mobiliario a medida, piezas artesanales y una gama cromática de arenas, azules y verdes que dialoga con la costa malagueña
Imagen del proyecto.
J. C. S.

MÁLAGA. El estudio de interiorismo Matiz ha acometido recientemente una renovación profunda de la imagen del Parador de Málaga Gibralfaro sin renunciar a su identidad. El objetivo ha sido construir una atmósfera más contemporánea, luminosa y confortable mediante el uso de materiales nobles, mobiliario diseñado a medida y textiles con una marcada riqueza.

La paleta cromática se inspira en el paisaje que rodea al Parador. Los tonos arena evocan la playa y la luz de la costa malagueña; los azules y verdes, el Mediterráneo y los pinares de Gibralfaro. Esta referencia al entorno se aborda desde una interpretación abstracta, evitando recursos literales y apostando por una materialidad serena y duradera.

Imagen del proyecto.

“Hemos concebido el proyecto de reforma del Parador de Málaga Gibralfaro como un ejercicio de equilibrio entre contemporaneidad, identidad y permanencia. Lejos de imponer una nueva estética al edificio, hemos trabajado su actualización con todo el respeto a su carácter y a su relación con el paisaje”, explica César Rodríguez Moya, fundador y director creativo de estudio Matiz. El resultado es un lenguaje coherente que recorre todas las zonas comunes.

En la recepción, el mostrador, diseñado a medida y plenamente accesible, se reviste con fibra, que aporta textura y profundidad sin perder sobriedad. El hall se organiza en torno a dos conjuntos de sofás y butacas sobre una gran alfombra azul que ordena la estancia y remite al mar. Dos antiguas descalzadoras, recuperadas y tapizadas de nuevo, introducen una nota de memoria en un conjunto contemporáneo.

El salón de clientes cambia por completo de fisonomía y adopta una disposición más libre y ligera. Las butacas de nogal y enea, diseñadas para el proyecto y realizadas por un artesano sevillano, enlazan con la tradición del mueble mediterráneo. Conviven con sofás modulares de formas orgánicas cuyas curvas suavizan y aportan movimiento a la distribución, a la vez que dan al espacio un aire relajado.

En la cafetería, la intervención busca aligerar el espacio. La nueva barra, de líneas limpias y presencia contenida, tiene un acabado pétreo de carácter contemporáneo que le da continuidad visual. A la iluminación renovada se suman sillas tapizadas con estructura de madera y una gran bancada a medida, pensada para distintos momentos del día.

Detalle del proyecto.

La terraza se ha renovado por completo para potenciar las vistas. Las bancadas, también a medida, se encajan en los huecos de ventana y refuerzan la continuidad entre arquitectura y mobiliario. El resto de las piezas se han escogido por su ligereza visual, su comodidad y su idoneidad para el exterior. Así, la terraza funciona como un balcón sobre Málaga y la costa.

En el restaurante, una amplia bancada corrida mira hacia el mar y organiza buena parte de la sala. Las sillas, tapizadas en tonos claros, aportan luminosidad, y el mobiliario auxiliar combina la madera con revestimientos que añaden un punto gráfico y decorativo al conjunto.

Imagen del proyecto.