CULTURA

La cerámica española vuelve a escribir la historia de Nueva Orleans ante la reina Sofía como invitada de excepción

Adex fabrica y dona las nuevas placas que recuperan los históricos nombres españoles de las calles de la ciudad estadounidense, con piezas pintadas íntegramente a mano
Doña Sofía, ante una placa de cerámica que describe el nombre de la calle cuando Nueva Orleans era española.
J. Cabrerizo

CASTELLÓ.

La cerámica española vuelve a formar parte del paisaje y de la historia de Nueva Orleans. Más de seis décadas después de que España regalara a la ciudad estadounidense sus características placas cerámicas con los nombres que tuvieron sus calles durante el periodo español, un nuevo proyecto permite recuperar las piezas deterioradas o desaparecidas y, al mismo tiempo, extender esta singular tradición a nuevos puntos de la ciudad.

La iniciativa ha adquirido estos días una especial dimensión institucional con la presencia de la reina Sofía, que ha viajado a Nueva Orleans con motivo del III Simposio America&Spain250: Spain and the American Revolution along the Mississippi River. El viernes 25 de septiembre, doña Sofía recibió de manos de la alcaldesa de la ciudad, Helena Moreno, las llaves de Nueva Orleans y posó ante la placa cerámica de la Calle de San Pedro, junto al histórico Cabildo, antigua sede del Gobierno español en Luisiana.

Detrás de las nuevas piezas se encuentra Adex, fabricante español especializado en cerámica decorativa cuyos orígenes empresariales se remontan a Onda en 1897. La compañía dona las placas de esta nueva etapa de un proyecto en el que participan también representantes diplomáticos españoles, el Consulado de España y diferentes entidades de Nueva Orleans.

La presencia de la cerámica española no es casual. Estas placas mantienen visibles en el paisaje urbano los nombres utilizados durante la etapa en la que Nueva Orleans fue la capital de la provincia española de Luisiana. Denominaciones como Calle de San Pedro, Calle Real, Calle de Borbón, Calle de Santa Ana o Plaza de Armas permiten todavía hoy reconocer esa huella histórica en las fachadas del conocido como French Quarter o Barrio Francés.

Un legado cerámico que comenzó en 1959

La historia de estas piezas se remonta a 1959, cuando el Gobierno español regaló a Nueva Orleans un conjunto de 126 placas cerámicas producidas en Talavera de la Reina para conmemorar los nombres que habían tenido sus calles durante el periodo español.

Las piezas fueron instaladas entre 1959 y 1961 en diferentes puntos del Barrio Francés con la colaboración de la Vieux Carré Commission y con el paso de las décadas acabaron convirtiéndose en un elemento reconocible del patrimonio urbano de Nueva Orleans.

Sin embargo, más de 60 años de exposición a la intemperie, obras en los edificios y el propio envejecimiento provocaron que algunas de aquellas placas acabaran rotas, deterioradas o desaparecieran. En 2025, el Ayuntamiento de Nueva Orleans y la Vieux Carré Commission abrieron un programa dirigido a los propietarios de inmuebles del Barrio Francés que conservaran placas dañadas para posibilitar su sustitución.

La propia administración municipal identificó entonces a Adex como el fabricante cerámico español que proporcionaría las nuevas piezas, con el apoyo del Consulado de España para facilitar la coordinación con la Vieux Carré Commission.

La fase actual comprende 15 placas. Siete corresponden a sustituciones autorizadas en edificios del Barrio Francés; otras dos están destinadas a propiedades del Louisiana State Museum, concretamente el Cabildo y el Presbytère; cuatro corresponden a los accesos a Jackson Square, la histórica Plaza de Armas; y las dos restantes se han colocado en St. Charles Avenue.

Entre las ubicaciones incluidas figura precisamente el lateral del Cabildo que da a St. Peter Street, identificado con la denominación española Calle de San Pedro, la placa ante la que fue fotografiada la reina Sofía durante su estancia en Nueva Orleans.

Las dos piezas instaladas en St. Charles Avenue presentan una particularidad. A diferencia de las correspondientes al Barrio Francés, no sustituyen a antiguas placas deterioradas ubicadas previamente en esos mismos puntos.

Instaladas en mayo de 2026, trasladan a esta conocida avenida la estética y el lenguaje de los históricos rótulos españoles bajo la denominación Calle de San Carlos. Constituyen así una ampliación de la iniciativa más allá del Vieux Carré y abren la posibilidad de que esta particular forma de divulgar el legado español alcance otros lugares de Nueva Orleans. El proyecto combina de este modo recuperación patrimonial y continuidad de una tradición cerámica que comenzó hace más de seis décadas.

Las nuevas placas aportadas por Adex mantienen además un marcado componente artesanal. Las piezas están pintadas completamente a mano en España, con pinturas al agua y sin utilizar plantillas. Las pequeñas irregularidades derivadas de ese proceso manual forman parte deliberadamente de su carácter y permiten mantener la conexión estética con los rótulos históricos.

Rafael Palop, CEO de Adex USA, ha explicado en la información difundida en Nueva Orleans que es Adex quien dona las placas, mientras que los representantes diplomáticos españoles, el Consulado y los colaboradores locales participan en las labores de coordinación de la iniciativa.

La compañía cuenta con una larga trayectoria ligada al azulejo decorativo. Sus orígenes se sitúan en 1897, cuando Miguel Piñón Castelló inició en Onda la tradición ceramista familiar con la fábrica La Glorieta. En 1940 tomó el relevo la segunda generación con El Siglo y no fue hasta 1975 cuando la empresa adoptó el nombre de Adex. Una década después, en 1985, construyó una nueva fábrica en Paterna especializada en la fabricación de azulejos pintados a mano.

La relación de la firma con Estados Unidos viene también de lejos. En los años cincuenta, la empresa incorporó una colección de azulejos diseñados por Salvador Dalí, un proyecto que contribuyó a convertirla en una de las pioneras del sector cerámico español en la exportación al mercado estadounidense.

Ahora esa vinculación suma un capítulo especialmente simbólico. La cerámica española vuelve a dejar escrita sobre las paredes de Nueva Orleans una parte de la historia compartida entre España y Estados Unidos, recuperando unos pequeños rótulos que más de 60 años después continúan haciendo visible el pasado español de la ciudad.