Mesura, los artífices de la transformación de la Casa Batlló: «El sitio siempre ha estado ahí, tu responsabilidad como arquitecto es interpretarlo»
El despacho barcelonés, fundado por Carlos Dimas, Jaime Font, Benjamín Iborra, Jordi Espinet y Marcos Parera, está detrás de proyectos como la famosa casa de Los Javis y, próximamente, comenzará su trabajo de reinterpretación de la Casa Taller Corberó
Marcos Parera, Jordi Espinet, Carlos Dimas, Benjamin Iborra y Jaime Font, CEOs del estudio de arquitectura Mesura.
Alba Giraldo
09 abril 2026 09:28
BARCELONA. Bajo el mantra de «cada crisis es una oportunidad y una forma reactiva de vivir» nació el estudio de arquitectura Mesura, en Barcelona. Era 2010 y el sector de la construcción vivía su peor momento en España. Cinco universitarios, Carlos Dimas, Jaime Font, Benjamín Iborra, Jordi Espinet y Marcos Parera, representantes de una generación que empezó la carrera de arquitectura con la promesa de un trabajo bien remunerado y éxito, acabaron sus estudios justo cuando empezaba la crisis más grande que se recuerda del sector. «Era un momento de mucha angustia, pero nosotros estábamos en un momento vital de alegría. La primera idea no fue tan empresarial, sino de grupo. Pensamos que, si nadie nos iba a dar trabajo en ese momento, por qué no juntarnos para hacer proyectos y ver si encontrábamos oportunidades», explica Font.
Una de esas oportunidades fue el concurso Europan, un certamen de Proyectos Urbanos para arquitectos de toda Europa, menores de 40 años. «Como realmente veíamos muy imposible ganar, la propuesta fue tan radical que nos salíamos de las bases del concurso», asegura el arquitecto. Y, contra todo pronóstico, el jurado decidió que la suya sería la propuesta vencedora. «De ahí no nos salió ningún proyecto activable, pero nos dio la confianza de ver que tal vez el grupo lo hacía bien», añade.
Primeros proyectos
A partir de ese momento y durante sus primeros cinco años, llegaron pequeños proyectos, como una ‘pop up’ o una reforma de una terraza de Rambla Catalunya. «Hacíamos trabajos que nos daban una estabilidad económica y una profesionalización, y eso nos permitía investigar en los proyectos que realmente nos hacían felices como mentes inquietas», comenta Iborra, responsable del diseño de la famosa casa de Los Javis en Madrid. Esa misión culminó en 2016 con el nacimiento de Mesura -hasta entonces no tenían nombre- y dos proyectos que representaban los valores en los que ellos creían: Casa IV, una ampliación de una casa tradicional de los años 80 en Elche, y la intervención paisajística del castillo de Peratallada. «Cuando terminamos la carrera, la ética de la profesión estaba bajo mínimos, porque éramos en parte cómplices del ‘boom’ de la construcción. El nombre de Mesura es eso: contención en las acciones», explica Font.
La empresa se rige por los valores del trabajo en equipo, el respeto y la escucha, tanto a las personas que confían en ellos, como al lugar y espacio de trabajo. «Utilizamos mucho el ‘genius loci’, que es como el espíritu o guardián del lugar al que le preguntas qué necesita el sitio, la historia y las personas que han vivido allí», comenta Font. Otro de los valores de la empresa es la ambición de hacer proyectos con cierto impacto y transformación. «Estas ganas de explorar terrenos donde quizás no nos sintamos tan cómodos nos ha llevado a crear proyectos que impacten a más gente, territorialmente mayores», explica, por su parte, Espinet.
Entre lo internacional y lo local
La segunda gran crisis que afrontó el estudio fue la pandemia del covid y, curiosamente de nuevo, el gran punto de inflexión o momento de crecimiento de la empresa, cuando comenzó su internacionalización -actualmente, tienen gran presencia en Oriente Medio y también han impulsado proyectos en países como Italia y la India. «Es una dirección forzada que cogemos porque en España había una crisis muy grande», asegura Font. «Aquí hay una gran dificultad para acceder a ciertos proyectos de impacto mayor, quizás porque hay menos o porque hay muchísima competencia», añade Espinet.
Sin embargo, siempre intentan mantener la balanza entre el proyecto internacional y el local. «Estar tanto fuera como aquí es una obligación para nosotros. Fuera nos lleva a aprender mucho sobre el sitio, sobre otras culturas y otras maneras de hacer e investigar. Y aquí tenemos una parte de raíces y no hay duda de que debemos estar involucrados», asegura, por su parte, Dimas. Precisamente, de esa necesidad surge su próximo gran proyecto: la remodelación de la Casa Taller Corberó, en Esplugues de Llobregat.
Conservar el pasado
En muchos de los proyectos de Mesura, el pasado tiene mucha importancia. »Si hay algo que nos preocupa es cómo la arquitectura está afectando negativamente a la identidad de los sitios. Para nosotros, esa sensibilidad hacia el sitio nos ha llevado a entender que la arquitectura forma parte de la riqueza y la diversidad de cada lugar», explica Iborra. Sin embargo, según el empresario, ahora mismo la globalización está luchando contra esto. «Es una arquitectura globalizadora en el mal sentido, en el sentido de crear una misma imagen en cualquier parte del mundo. Esto nos ha llevado a tener una visión muy potente de no querer formar parte de esto, sino estar comprometidos con que la arquitectura mantenga la identidad de los lugares», reflexiona. Una idea que también acompaña a la sostenibilidad: «Trabajar desde la identidad local de los lugares significa entender la arquitectura con la lógica de la arquitectura pasiva, el clima, y utilizar materiales locales, siempre desde una mirada transgresora de nuevas maneras de entrar en el lugar». «El sitio siempre ha estado ahí y es una responsabilidad que tienes como arquitecto de interpretarlo y saber que hay una historia detrás», concluye Dimas.
Uno de esos lugares con historia, local y «un gran reto», fue la transformación de la segunda planta de la Casa Batlló de Gaudí como galería de arte contemporáneo. «Nosotros, como arquitectos barceloneses, Gaudí es nuestro gran maestro y referente. Es un proyecto que en un primer momento asusta un poco, pero rápidamente le dimos la vuelta e hicimos este proceso de escucha, de investigación, de entender su mirada, pero desde un punto de vista más contemporáneo», apunta Parera.