DISEÑO

Opinión | Detalles de decoración que transforman un espacio sin reformarlo

Uno de los proyectos de Laura Martínez.
Laura Martínez, fundadora del Estudio de Interiorismo Laura Martínez

BARCELONA. No siempre es necesario realizar una reforma para transformar una vivienda. En muchas ocasiones, pequeños cambios bien pensados son suficientes para renovar un espacio, actualizarlo y adaptarlo a nuevas necesidades, sin obras ni grandes inversiones. La clave está en saber dónde intervenir y, sobre todo, en hacerlo con intención.

Uno de los recursos más efectivos es el uso del color. Introducir nuevos tonos a través de una pared de acento, textiles o piezas decorativas puede cambiar por completo la percepción de una estancia. Los colores claros ayudan a ganar luminosidad y sensación de amplitud, mientras que los tonos más intensos aportan carácter y personalidad. Lo importante es encontrar un equilibrio que encaje con el estilo de la vivienda y con la energía que queremos transmitir en cada espacio.

Los textiles juegan también un papel fundamental. Cambiar cortinas, cojines, alfombras o la ropa de cama permite renovar el ambiente de forma rápida y sencilla. Las texturas aportan calidez y confort, y una alfombra bien elegida puede ayudar a ordenar visualmente el espacio, delimitar zonas y dar cohesión al conjunto.

La iluminación es otro gran aliado para transformar un hogar sin reformarlo. Sustituir una lámpara, añadir puntos de luz indirecta o ajustar la temperatura de la luz puede modificar por completo la atmósfera. La iluminación no solo cumple una función práctica, sino que es una potente herramienta decorativa capaz de realzar los espacios y crear sensaciones.

Uno de los proyectos de Laura Martínez.

En cuanto al mobiliario, no siempre es necesario cambiarlo por completo. Reorganizar la distribución, liberar zonas de paso o prescindir de piezas innecesarias puede hacer que una estancia resulte mucho más funcional y visualmente ligera. A veces, mover menos y quitar más es la mejor decisión.

Los elementos decorativos y personales son los que dan alma a una casa. Cuadros, láminas, fotografías, espejos o piezas especiales ayudan a contar una historia y a que la vivienda refleje la personalidad de quienes la habitan. Eso sí, es importante elegirlos con criterio y evitar la acumulación. Menos objetos, pero mejor seleccionados, hacen que todo tenga más presencia y sentido. Los espejos, además, son un recurso excelente para potenciar la luz y ampliar visualmente los espacios.

Por último —y para mí, uno de los puntos más importantes— está el orden. Hacer limpieza en casa, deshacerse de lo que ya no se usa y devolver a cada cosa su sitio transforma una vivienda de forma inmediata. Puede parecer una tontería, pero un espacio bien ordenado, sin excesos ni cositas acumuladas en cada rincón, se siente más amplio, más sereno y mucho más agradable. El orden no es solo una cuestión práctica, también es estética y bienestar.

En definitiva, decorar no siempre implica reformar. Con pequeños gestos, decisiones conscientes y una mirada profesional, es posible transformar cualquier espacio y hacerlo evolucionar sin empezar de cero.

* El Estudio de Interiorismo Laura Martínez, con sede en Sant Quirze del Vallès (Barcelona), está especializado especializa en el diseño de espacios residenciales y comerciales, con más de 15 años de experiencia. Su enfoque combina creatividad y sensibilidad para crear ambientes personalizados, funcionales y cálidos. Su filosofía se centra en las personas y su forma de convivir. Ofrecen proyectos integrales con asesoramiento personalizado para que los clientes solo se dediquen a disfrutar del resultado.