DISEÑO

Reondo transforma una antigua nave industrial en el edificio corporativo de RLC en Sevilla

El estudio ha transformado un antiguo concesionario de automóviles de Mairena del Aljarafe en un edificio de oficinas
El proyecto destaca por una significativa mejora de la eficiencia energética de la envolvente y la reorganización del interior.
Antonio Llopis

SEVILLA. Reondo, estudio creativo fundado por el arquitecto José Lozano y la interiorista Mayka Sambruno, ha firmado el proyecto de la nueva sede de RLC Transportes en Mairena del Aljarafe (Sevilla), una intervención que transforma una nave industrial obsoleta —anteriormente destinada a concesionario de automóviles— en un edificio de oficinas contemporáneo y energéticamente eficiente.

RLC es una empresa de transporte fundada en 1993 en El Puig (Valencia), especializada en el transporte de todo tipo de productos, con una alta especialización en transporte frigorífico. Con nueve localizaciones y más de 150 empleados, la nueva oficina de Sevilla responde a la voluntad de la compañía de consolidarse como referente del sector en el sur peninsular, bajo un posicionamiento de marca construido sobre las ideas de cercanía, transparencia, responsabilidad y compromiso.

El encargo planteaba transformar una nave industrial obsoleta, que funcionaba mal energética y estéticamente, en una sede alineada con la identidad actual de RLC y con proyección de futuro. El inmueble, situado en un polígono industrial a las afueras de Sevilla, presentaba una planta baja acristalada en contraste con un volumen superior más cerrado, interrumpido por ventanas discretas. Con una planta irregular de dos lados ortogonales, la construcción remata el lado este de la manzana en la que se inserta.

La primera actuación fue de carácter técnico: mejorar la transmitancia térmica de los cerramientos mediante una capa de aislamiento de gran espesor y la sustitución de las carpinterías existentes, aumentando la eficiencia de la envolvente. A partir de ahí, el equipo trabajó para alinear espacio y propósito.

La nueva propuesta aprovecha la composición previa de las fachadas para potenciar la transparencia inferior y consolidar la parte superior mediante una envolvente de chapa ondulada microperforada y lisa, que actúa como segunda piel. Esta piel, de sección curva, suaviza además las esquinas poligonales del edificio original y aporta una imagen contemporánea y reconocible, coherente con las ideas de cercanía y transparencia de la marca.

Imagen de la infraestructura.

Toda la secuencia de acceso se diseña para ir introduciendo poco a poco al usuario desde el entorno hostil en el que se inserta el edificio.

Tras cruzar la línea de parcela, un espacio exterior a modo de pequeña plaza —con bicicleteros y un murete-banco que actúa como límite de la intervención— acompaña al visitante hasta un acceso cubierto a través de un muro celosía. Ya en el interior, un vestíbulo de altura acotada recibe al usuario y permite leer el espacio completo sin necesidad de una señalética compleja.

Las escaleras de acceso a la planta alta se reubicaron y rediseñaron como elemento central del espacio de trabajo: una pieza escultórica, trabajada mediante el color y la curva, que organiza y orienta hacia las distintas zonas. Desde aquí, un recorrido en peine da acceso al office, la terraza, la sala de reuniones y los aseos.

Detalle del proyecto.

La curva como recurso de movimiento

El recurso de la curva se repite de forma recurrente en todo el proyecto —a veces de manera evidente y otras de forma más sutil— como traducción arquitectónica del movimiento propio del ADN de la compañía.

Desde la composición de la fachada exterior, mediante una chapa de sección curva que suaviza las esquinas poligonales del edificio previo, hasta los elementos decorativos del interior, como el falso techo abierto diseñado a medida con tubos circulares en el vestíbulo, la chapa minionda microperforada acústica de la medianera o las escaleras, todo se diseña buscando el equilibrio necesario para transmitir la idea de movimiento sin saturar.

La materialidad del proyecto combina madera natural de abedul, chapas de acero galvanizado o lacadas, hormigón pulido y abundante vegetación. Esta paleta aporta calidez, carácter industrial y una fuerte identidad visual vinculada a la actividad logística de la empresa.

La vegetación se incorpora mediante estructuras de tramex apoyadas en el suelo, que generan recorridos e islas verdes dentro de la oficina y mejoran el bienestar ambiental de los usuarios.

Detalle del proyecto.

Mobiliario

El mobiliario, diseñado específicamente para el proyecto y complementado con piezas de fabricantes como Inclass o Kesta-Somomar, junto con una cuidada propuesta de iluminación decorativa y técnica de firmas como Muuto o Luz Negra, contribuye a reforzar la identidad del espacio y la experiencia de sus usuarios.

“Partíamos de una nave que no funcionaba ni energética ni espacialmente y que, además, arrastraba la lógica de un antiguo concesionario. Nos interesaba que la curva actuara como hilo conductor de todo el proyecto, desde la chapa de fachada hasta la escalera, para darle a ese espacio un recorrido propio”, explican José Lozano y Mayka Sambruno, socios fundadores de Reondo.

Detalle del proyecto.