El absentismo lastra en España la competitividad y la cuenta de resultados de la distribución profesional de materiales de construcción
Un informe sectorial advierte de que el absentismo se ha convertido en un problema estructural para la distribución profesional de cerámica, materiales de construcción, fontanería y climatización
Imagen de archivo.
El Periódico del Azulejo
09 abril 2026 09:56
MADRID. El absentismo laboral ha dejado de ser una incidencia puntual, para convertirse en un factor estructural que condiciona la productividad, la organización operativa y la competitividad del comercio profesional de materiales de construcción, cerámica, fontanería y climatización. Esa es la principal conclusión del nuevo informe sectorial elaborado por Andimac. Mientras que en el conjunto de la construcción la tasa media se situó en el 6,3% en 2025, en el sector de la distribución profesional se mueve en un rango algo inferior, en línea con el comercio mayorista, en torno al 5,5%-6%.
A partir de estos datos puede hacerse además una lectura competitiva especialmente útil para las empresas. Las que operan por debajo del 4,5% disfrutan previsiblemente de una ventaja competitiva clara, al sostener mejor su productividad por empleado, su estabilidad operativa y su calidad de servicio. En cambio, superar el 6,5% supone entrar en una zona de riesgo creciente, en la que el absentismo empieza a erosionar con más intensidad la competitividad, la rentabilidad y la capacidad de respuesta comercial. Esta última valoración es una inferencia empresarial elaborada a partir de la tasa sectorial estimada.
El estudio constata que el 75% de las empresas asegura que el absentismo les afecta de forma directa de manera bastante o muy intensa. En concreto, el 35% declara un impacto muy alto y otro 40% lo sitúa en niveles bastante altos. Las bajas médicas de corta duración, de hasta 15 días, aparecen como la causa más frecuente, señaladas por el 70% de las empresas, por delante de los permisos retribuidos y de las bajas de media y larga duración.
La relevancia del fenómeno es especialmente crítica en un negocio como el de la distribución profesional, donde la relación comercial, el conocimiento técnico y la continuidad en la atención forman parte esencial de la propuesta de valor. El informe subraya que, en este segmento B2B, una ausencia no solo genera un coste directo en forma de sustituciones, horas extra o pérdida de productividad, sino también un coste indirecto más difícil de medir, aunque potencialmente más dañino: deterioro de la experiencia de cliente, riesgo de rotación de cartera y pérdida de prescripción técnica. En definitiva, una erosión del servicio que puede acabar desplazando negocio hacia otros formatos.
Según el diagnóstico sectorial, solo el 27% de las empresas calcula su tasa de absentismo de forma rigurosa, mientras que el 43% reconoce manejar únicamente una aproximación y el 30% admite no conocerla en absoluto. El informe alerta así de una anomalía de gestión de primer orden: una mayoría de compañías está afrontando un problema relevante sin medirlo con precisión, lo que limita tanto la capacidad de reacción interna como cualquier posible revisión de marcos organizativos o convencionales. En empresas con menos de 15 trabajadores esta carencia puede tener una incidencia menor, pero a partir de cierta estructura su medición resulta fundamental.
De hecho, el estudio muestra que las empresas de 20 o más empleados registran un mayor nivel de afección, pero también una gestión más estructurada del problema. Las más pequeñas tienden a abordarlo de forma intuitiva; las medianas, en cambio, empiezan a medirlo, a rediseñar horarios, a explorar incentivos ligados a asistencia y productividad y a reclamar ajustes en el convenio colectivo.
Un problema de personas, servicio y competitividad
El informe también identifica una correlación que el sector considera especialmente sensible: el 57% de las empresas afirma que su convenio permite cobrar el 100% del salario desde el primer día de baja por incapacidad temporal. Según el documento, este esquema aparece asociado a mayores niveles de absentismo, aunque todavía de forma incipiente por el tamaño de la muestra.
Junto al absentismo, el estudio detecta otro frente crítico para el sector: el talento. El 98% de las empresas identifica como principal dificultad la captación de personal cualificado, y casi un 30% asegura que le resulta igual de difícil atraer que retener profesionales. En otras palabras, la distribución profesional afronta una doble presión: le cuesta incorporar personas y, al mismo tiempo, sufre un problema de ausencias que recarga a los equipos presentes y compromete la continuidad del servicio.
“El absentismo ya no puede verse como un problema puntual o meramente administrativo. Se ha convertido en una variable que impacta directamente en la competitividad de la empresa, en la calidad del servicio y en la carga que soportan los equipos que sí cumplen”, señala Sebastián Molinero, director de Andimac. “Estamos ante un problema estructural que exige actuar tanto a nivel sectorial como en el ámbito interno de cada empresa, con medidas que ayuden a mejorar la gestión, el clima laboral y el atractivo de nuestro sector”.
El informe también recoge las medidas que las compañías ya están aplicando o consideran más eficaces. Desde Andimac señalan que “este problema requiere acciones a nivel sectorial, para reforzar la imagen de la distribución profesional y comunicar mejor sus fortalezas, pero también respuestas concretas dentro de las empresas. Al mismo tiempo, es urgente analizar las consecuencias que determinadas modificaciones de la legislación laboral están generando sobre las empresas y sobre los propios trabajadores responsables, que acaban asumiendo el peso de comportamientos amparados por un marco cada vez más inestable y desequilibrado”.