INDUSTRIA

Bruselas da una esperanza a la cerámica: el sector podría ahorrarse los temidos sobrecostes por el CO2

Abre la puerta a una revisión en el sistema de asignaciones gratuitas de emisiones
Fabricación de cerámica en una industria de Castellón.
Redacción

CASTELLÓ. El pasado 11 de mayo, la Comisión Europea anunció una medida que supuso un nuevo mazazo para la industria cerámica de Castellón. A pesar de la campaña desarrollada durante seis meses junto a los azulejeros italianos, la propuesta de la institución comunitaria no reflejaba sus reivindicaciones, y mantenía los planes iniciales de reducir en un 34% las asignaciones gratuitas de emisiones de CO2 para el periodo 2026-2030. Una situación que puede suponer un sobrecoste de hasta 163 millones de euros anuales para el conjunto de empresas y que pondría en serios apuros la competitividad internacional de un sector que exporta más del 70% de lo que fabrica.

El lunes, el Comité sobre el Cambio Climático, integrado por los representantes de los países miembros de la Unión Europea, ratificó esta propuesta con los votos a favor de 17 países, que representan al 69% de la población, cinco países en contra y cinco abstenciones. Este resultado podría interpretarse como un nuevo revés para la principal industria provincial, pero medios especializados en Bruselas señalan que este visto bueno salió con condiciones, y que la cerámica podría beneficiarse de estas concesiones.

Valores alternativos

Desde la patronal azulejera, Ascer, señalan que, pese a haberse aprobado la actualización de estos parámetros sobre emisiones sin variaciones, «se ha incluido el compromiso de la Comisión Europea de presentar en julio una propuesta independiente con valores de referencia alternativos». Las baldosas y azulejos de cerámica no cuentan con un parámetro propio, por lo que las asignaciones gratuitas no se adecuan a las características de estas industrias, que fabrican con elevadas temperaturas y que actualmente no tienen energías alternativas al gas natural para producir.

Desde la organización añaden que mantienen su hoja de ruta: «Seguir trabajando para que el sector cuente con esos valores de referencia específicos que reflejen adecuadamente su potencial de reducción de emisiones». Esta reivindicación cuenta con el respaldo del Grupo de Expertos sobre Cambio Climático de la UE, que en un estudio reciente señala que la cerámica podría incluso incrementar sus derechos gratuitos hasta en un 12%. En el caso de ver atendida la petición, se aplicaría de manera retroactiva desde el 1 de enero de 2026, con vigencia hasta el cierre de 2030. Un planteamiento que fue defendido por Francia, Alemania y España.

De este modo, la industria cerámica europea mantiene intacta su penúltima oportunidad para librarse de las cargas económicas por el CO2. A la espera de conocer si habrá un valor de referencia propio para este sector, de forma paralela se contempla que dentro de un mes se presenten planes para la reforma del sistema de comercio de emisiones europeo.

La publicación Contexte, citando a fuentes diplomáticas de la UE, mencionó que Italia fue uno de los países que votó en contra de la propuesta del comité del lunes, mientras que España se posicionó a favor. Pese a ello, España, junto con Francia o Estonia, ya han expuesto su preocupación por el impacto que estas medidas europeas tendrán en la competitividad de la industria, si bien desde el Gobierno de España guardan oficialmente silencio sobre sus gestiones.

El periodo de alegaciones abierto por la Comisión Europea recibió más de 400 aportaciones. La mayoría de ellas expusieron la necesidad de acompasar la ambición climática de la UE con la tecnología disponible y la posibilidad de mantener la competitividad. Entre estas aportaciones, las de organizaciones empresariales, la Diputación de Castellón o los ayuntamientos de Onda y Vall d’Alba.