La emotiva despedida de Porcelanosa a José Meseguer Basiero: «Nuestro querido Pepe»
La empresa a la que dedicó más de tres décadas de su actividad profesional, y en la que era figura clave, despide al vila-realense campeón de Europa y subcampeón del mundo de patinaje
Porcelanosa despide a Pepe Meseguer con una emotiva carta.
Rafa Fabián
03 marzo 2026 14:55
VILA-REAL. La muerte de José Meseguer Basiero, fallecido a los 59 años tras una enfermedad ha sumido en tristeza a Vila-real. Referente del patinaje —campeón de Europa y subcampeón del mundo, con una trayectoria repleta de títulos y reconocimientos—, también fue un vila-realense ilustre que llevó el nombre de su ciudad más allá de sus fronteras y recibió la Medalla de Plata de la Ciudad en 1982, además de ser portador de la antorcha olímpica en 1992.
En el ámbito profesional, Pepe fue durante más de tres décadas una de las figuras esenciales de Porcelanosa, al frente del departamento jurídico y como apoyo constante para quienes trabajaron a su lado. La compañía ha querido despedirse de él con una carta y agradecida, en la que lo recuerda no solo como un jurista brillante, sino como «un compañero irrepetible, cercano y leal».
El adiós desde Porcelanosa
«José Meseguer Basiero, nuestro querido Pepe. Hoy despedimos a Pepe con el silencio respetuoso que dejan las personas verdaderamente importantes cuando se marchan. No solo se va quien durante más de tres décadas fue la cabeza de nuestro Departamento Jurídico en Porcelanosa; se va, sobre todo, un compañero irrepetible, un consejero leal y una presencia que formaba parte de nuestra casa.
Para muchos de nosotros, Pepe no fue únicamente el profesional brillante al que acudíamos ante cualquier duda. Fue refugio: conversación serena, mirada lúcida cuando el camino se torcía y mano firme cuando había que tomar decisiones difíciles. Durante más de treinta años, cada uno encontró en él apoyo, consejo y una forma de entender la empresa basada en el respeto, la responsabilidad y el compromiso con las personas.
Poseía una inteligencia poco común y una visión que parecía adelantarse siempre a su tiempo, pero jamás hizo de ello una distancia. Al contrario: Pepe era cercano, sencillo y atento. Escuchaba antes de hablar y hablaba solo para aportar. Tenía ese raro talento de quienes saben hacer fácil lo complejo y de quienes entienden que el verdadero liderazgo se ejerce desde la discreción.
Amó esta empresa con un amor silencioso y constante, de esos que no buscan reconocimiento. Su saber hacer impecable, su ética y su lealtad forman ya parte de la historia de Porcelanosa y, sobre todo, de su alma.
Hoy no solo recordamos al jurista excepcional, sino al compañero que siempre estaba; al amigo que nunca fallaba; al hombre que hizo de su trabajo una forma de cuidar a los demás. También al hombre de familia: marido profundamente enamorado y padre entregado, orgulloso y presente. Hizo de su hogar su mayor responsabilidad y su máxima alegría; y de Mari Carmen, Marta, María y Pol, sus cuatro pilares fundamentales.
Pepe seguirá viviendo en cada decisión tomada con honestidad, en cada conversación tranquila frente a la dificultad y en esa manera tan suya de entender que una empresa, antes que nada, es una comunidad de personas.
Gracias por tanto, Pepe. Esta siempre será tu casa».