ENERGÍA

Iberdrola advierte del freno que impide electrificar los hornos cerámicos

Esta nueva tecnología igualaría los costes actuales de gas, pero se debe resolver un escollo importante
Samuel Pérez, de Iberdrola, durante su intervención en el congreso Qualicer.
Bartomeu Roig

CASTELLÓ. ¿La cerámica puede cambiar los hornos de gas por la electrificación? Samuel Pérez, de Iberdrola, intervino en el congreso Qualicer para decir que sí, aunque con un matiz muy relevante. El triángulo cerámico de Castellón cuenta con unos 300 hornos, 100 atomizadores de materias primas, 530 secaderos y un centenar de hornos de fritas. Suman un consumo anual de 14 teravatios hora, el 7% del consumo de gas industrial de toda España.

El ponente de Iberdrola detalló que un horno de combustión de cerámica «tiene un 18% de eficiencia, mientras que uno eléctrico alcanza el 44%», tomando como referencia las experiencias que ya hay en marcha de esta tecnología. «Esto supone que consume un 35% menos, y además no hay que pagar por las emisiones directas de CO2».

Coste competitivo

Una de las grandes dudas tiene que ver con la diferencia de costes entre los cerca de 50 euros por megavatio hora que cuesta el gas y los 100 que suele costar el megavatio eléctrico. A pesar de ello, si se calculan aspectos como la eficiencia o los gastos por emisiones de CO2, el cálculo presentado por Samuel Pérez concluye que la cocción de un metro cuadrado de cerámica con un horno de gas oscila entre los 0,6 euros actuales y los 0,8 euros en el futuro por las emisiones. En cambio, con uno eléctrico rondaría los 0,7 euros. «Estaríamos empatando en precio, con lo cual, a poco que las circunstancias cambien, podríamos decir que el horno eléctrico es competitivo». Un coste atractivo que incluso se podría mejorar con la obtención de certificados de ahorro energético.

La vertiente negativa tiene que ver con la falta de redes suficientes para llevar esta electricidad a las empresas. «Producir mucha energía renovable no sirve de nada si no hay nadie para consumirla y si no hay nadie para trasladarla, ya sea con buenas infraestructuras de redes o con infraestructuras de almacenamiento», dijo. Por eso, pidió que las empresas «presionen» para que se construyan las subestaciones previstas en Castellón, ya que la capacidad actual está al borde de la saturación. Incluso mencionó que la tecnología «la tenemos en casa y tenemos que aprovecharla», en referencia a las empresas de Castellón que ya construyen hornos eléctricos, como Systemfoc o Kerajet.