ARQUITECTURA

El diseñador Bodo Sperlein transforma una iglesia en un manifiesto arquitectónico en la Milan Design Week

La instalación arquitectónica reúne a numerosas marcas de diseño en la All Saints Anglican Church del barrio de Breda
Bodo Sperlein.
Antonio Llopis

MILÁN. Ubicada en la histórica iglesia anglicana All Saints, en pleno corazón del Brera Design District, la exposición Menu, comisariada por el diseñador Bodo Sperlein, tiene lugar en un espacio con un emplazamiento singular dentro del tejido urbano de Milán. Esta iglesia, situada en Via Solferino, es el único edificio de su entorno con una terraza que «se abre directamente a la calle, estableciendo una conexión visible y continua entre la exposición y la vida urbana que la rodea».

En este contexto, la arquitectura no actúa simplemente como contenedor, sino como un sistema activo que organiza, conecta y da sentido a cada una de las piezas. La intervención de Bodo Sperlein se integra «en la lógica estructural de la iglesia, respetando su ritmo, proporciones y escala, para crear una instalación que se percibe plenamente integrada en el espacio existente».

Menu se configura «como una composición espacial unificada en la que materiales, escalas y disciplinas interactúan bajo una misma lógica, transformando el edificio en un entorno inmersivo donde objeto y arquitectura se perciben como una sola entidad».

La exposición, que reúne los últimos diseños de Bodo Sperlein para diversas marcas internacionales, «no se concibe como una simple colección de productos, sino como una secuencia de atmósferas en la que las transiciones entre superficies, reflejos y texturas generan una experiencia multicapa».

La instalación se apoya en una paleta material precisa —metal, hormigón, vidrio, porcelana, textiles y luz— que se despliega con sutiles matices a lo largo del recorrido, generando distintos niveles de percepción según la luz natural y la posición del visitante. En este sentido, los acabados minerales de Bauwerk Colour contribuyen a reforzar la dimensión táctil y cromática del espacio, aportando profundidad y coherencia al conjunto.

Entre las piezas expuestas destaca Arabesque, la nueva lámpara desarrollada por Bodo Sperlein en colaboración con la firma española LZF. Concebida como una pieza escultórica, la luminaria trasciende su función para convertirse en un elemento arquitectónico capaz de transformar el espacio a través de la luz. Fabricada con chapa de madera natural, está compuesta por bandas ondulantes entrelazadas que generan una forma suspendida de gran ligereza visual, filtrando la luz y creando una atmósfera cálida, profunda y en constante movimiento. Inspirada en la tradición arquitectónica andaluza, Arabesque reinterpreta arcos históricos y formas geométricas desde una mirada contemporánea, estableciendo un diálogo entre innovación material, artesanía y memoria cultural.

La práctica de Sperlein ha difuminado durante años los límites entre diseño y escultura. Más allá de la iluminación comercial, crea objetos duraderos: piezas definidas por su materialidad, su ejecución artesanal y su presencia emocional, concebidas para convertirse en herencia más que en producto. Cada luminaria Orchid encarna esta filosofía: formada a mano a partir de finas láminas de latón, su silueta se despliega como pétalos, proyectando una luz cálida y atmosférica junto a un suave juego de sombras. Encendidas o apagadas, las piezas conservan su fuerza como declaraciones escultóricas.

Detalle de la actuación.

Este enfoque encuentra un complemento natural en el legado de Lobmeyr. Fundada en Viena en 1823, la empresa ha dedicado más de dos siglos a perfeccionar el arte de la luz mediante la artesanía y la innovación. En un momento clave de la historia del diseño, Lobmeyr fue el primer fabricante de iluminación en colaborar con Thomas Edison en un candelabro eléctrico, un paso radical que ayudó a introducir la iluminación decorativa en la era moderna cuando muchos aún dudaban en adoptar la electricidad. Ese mismo impulso por unir tradición y progreso sigue definiendo a la compañía en la actualidad.

Vidrio macizo y arquitectura visual de Gustav van Treeck

En colaboración con los históricos talleres muniqueses Gustav van Treeck, Bodo Sperlein presenta una colección de piezas de vidrio situadas en la intersección entre arte, arquitectura y escultura. Fruto de un diálogo entre diseño contemporáneo y más de un siglo de saber hacer artesanal, las series Bloom, Arctic y Veil exploran el potencial del vidrio como material capaz de contener luz, profundidad y atmósfera. Desde instalaciones murales de carácter orgánico hasta luminarias de vidrio macizo tallado y paneles arquitectónicos que filtran y estructuran el espacio, cada pieza actúa como un elemento vivo dentro de la instalación, transformándose según la incidencia de la luz y la perspectiva del espectador.

La porcelana como arquitectura según Meissen

En colaboración con el histórico fabricante alemán Meissen, Bodo Sperlein presenta dos colecciones que reinterpretan la tradición de la porcelana desde una perspectiva contemporánea: Phoenix y Edifice. En diálogo con más de tres siglos de artesanía, ambas series exploran la porcelana como un material capaz de evolucionar sin perder su esencia. Phoenix introduce formas fragmentadas y en transformación, donde los bordes se abren y recomponen evocando procesos de metamorfosis, mientras que Edifice traslada principios arquitectónicos al objeto, integrando estructura y ornamentación en una misma lógica formal.

El hormigón como lenguaje contemporáneo

Bajo las colecciones CASCADE y COVE, Gravelli y Godelmann presentan una serie de elementos arquitectónicos en piedra de hormigón que exploran nuevas posibilidades para espacios públicos y entornos exteriores. A partir de un lenguaje formal orgánico y fluido, CASCADE se configura como un sistema modular de pavimentación y jardineras que introduce superficies dinámicas y permeables capaces de mejorar el comportamiento térmico de la ciudad.

Otro detalle de la intervención.

Por su parte, COVE extiende este enfoque a elementos funcionales como bancos y cocinas exteriores, concebidos como volúmenes escultóricos integrados en el paisaje. La colección presenta el hormigón no solo como material constructivo, sino como un medio expresivo, táctil y contemporáneo dentro de la arquitectura.

La cocina como concepto espacial

Con la S2-Line, desarrollada en colaboración con el fabricante suizo Orea, la cocina se redefine como un elemento arquitectónico integrado en el espacio doméstico. Evolución del concepto S-Line, la colección apuesta por una mayor claridad formal y una materialidad más contenida, combinando superficies lacadas con piedra cerámica y materiales minerales. La característica geometría en “S” se despliega con mayor ligereza, generando transiciones fluidas que estructuran el espacio sin imponerse. A ello se suma el Divider Wall, un elemento híbrido que actúa como separador y núcleo funcional, integrando almacenamiento y electrodomésticos. El conjunto presenta la cocina como un objeto escultórico diseñado para habitar el espacio con precisión, continuidad y equilibrio.

La cocina se redefine como un elemento arquitectónico integrado en el espacio doméstico.

Morath: precisión suiza y diseño expositivo arquitectónico

Morath contribuye a la instalación de Bodo Sperlein mediante estructuras metálicas a medida y paneles arquitectónicos que transforman completamente el espacio. La instalación recurre a una variedad de superficies metálicas, desde acabados espejo de alto brillo hasta superficies patinadas, texturizadas y cepilladas. La luz, el reflejo y la materialidad generan una percepción del espacio en constante cambio.

Destacan especialmente los paneles de revestimiento mural en forma de zigzag realizados en acero inoxidable, pulidos a alto brillo en una cara y con acabado mate cepillado en los bordes. Esta combinación genera reflejos, efectos de profundidad y acentos arquitectónicos precisos.