DISEÑO

La valenciana BPM Lighting invierte 10 millones en su nueva sede de 10.000 m²

La empresa dedicada a la iluminación arquitectónica y decorativa facturó el año pasado 11 millones de euros, un volumen que prevé aumentar hasta un 30 % en los próximos tres años
La nueva sede de la empresa
Begoña Jorques

EL VERGER (ALICANTE). La empresa valenciana de iluminación arquitectónica y decorativa BPM Lighting ha inaugurado este jueves su nueva sede en El Verger (Alicante), un espacio que integra oficinas y zona de exposición con una superficie de 10.000 metros cuadrados y una inversión de cerca de 10 millones de euros.

La compañía, con más de 30 años de trayectoria, facturó el pasado año 11 millones de euros, una cifra que espera aumentar hasta un 30 % en los próximos tres años, según explica a Levante-EMV Mónica Palomares, directora de administración de la firma y miembro de la segunda generación de la compañía fundada en 1992.

Palomares señala que la nueva sede «nos permite tener una mayor capacidad productiva y de almacenaje, que todos los procesos estén más ordenados y que tengan más amplitud». Ese aumento productivo pasa, según la directiva, por la consolidación de la internacionalización de la firma, que exporta un 48 % de su producción.

En este sentido, Palomares insiste en «afianzar el mercado europeo, haciendo mucho hincapié en el alemán”. Además, añade, «queremos desarrollar más presencia en países árabes, Estados Unidos y Reino Unido».

Para BPM Lighting este año marca un «punto de inflexión» al lanzar más de 20 novedades y reforzar su vínculo con el diseño con la colaboración con estudios como Yonoh, en una etapa impulsada por el relevo generacional con Cristina, Silvia y Mónica Palomares.

Las tres son herederas de la empresa familiar y han seguido la trayectoria, primero de su abuelo, que comenzó en Aldaia en un pequeño taller, y luego de su padre Bernardo Palomares, que creó la marca BPM Lighting en 1992.

Entonces, Bernardo Palomares puso en marcha la firma desde un pequeño taller. En 2023, la entrada de Cristina, Silvia y Mónica Palomares como administradoras abrió una nueva etapa con el cambio generacional como «una responsabilidad», dice Mónica Palomares.

La directiva asegura que entre los retos figura «dar continuidad a lo que ya está construido, no queremos perder la esencia de empresa familiar, de hacer las cosas cercanamente, tanto para clientes como para proveedores». «Somos -continúa- fabricantes y queremos seguir siéndolo, que es lo que un poco nos diferencia de la competencia».

A esa defensa de la «esencia familiar», Palomares añade que la nueva generación busca incorporar «nuestra forma de ver la empresa, pensando en el futuro y con la evolución del mercado».