MADRID. Con la campaña de la renta en España ya en marcha, Molins recuerda a los contribuyentes que realizaron mejoras de eficiencia energética en sus viviendas que pueden beneficiarse de deducciones fiscales de hasta el 60%. Estas medidas se recogen en el último Real Decreto-ley 7/2026, publicado en marzo, que actualiza y aclara los plazos y límites establecidos originalmente en el Real Decreto-ley 19/2021, con el objetivo de fomentar la eficiencia energética y aliviar el impacto de los costes de la energía.
Las deducciones varían según el tipo de reforma realizada. Las más sencillas, que redujeron al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración, permiten deducir un 20%, con un límite anual de 5.000 euros. Estas actuaciones incluyen cambios habituales como la sustitución de ventanas o mejoras de aislamiento, y requieren certificados energéticos emitidos antes y después de la obra.
Para reformas más profundas, que redujeron un 30% o más el consumo de energía primaria no renovable o mejoraron la calificación energética hasta letra A o B, la deducción puede alcanzar el 40%, con un límite anual de 7.500 euros. Suelen incluir la instalación de sistemas de climatización más eficientes.
Cuando las mejoras afectan a todo el edificio, como en comunidades de propietarios, se puede aplicar la deducción máxima del 60%, con un límite anual de 5.000 euros, acumulable hasta 15.000 euros en ejercicios posteriores. Esto exige una mejora significativa (reducción ≥30% o calificación A/B) y requiere certificados del edificio emitidos por un técnico competente.
Para poder aplicar estas deducciones, es imprescindible cumplir ciertos requisitos, como contar con certificados de eficiencia energética antes y después de la obra, realizar los pagos mediante transferencia, tarjeta u otros medios bancarios, y disponer de facturas correctamente emitidas. No se pueden incluir gastos subvencionados ni actuaciones en partes de la vivienda destinadas a actividades económicas, ni elementos como plazas de garaje, trasteros, jardines, piscinas o instalaciones deportivas.
En este contexto, desde Molins consideran importante «revisar cada caso de forma individual, ya que los porcentajes de deducción y los límites aplicables a los propietarios pueden variar según el tipo de actuación y el nivel de mejora energética alcanzado».
Además, el BOE contempla incentivos adicionales para instalaciones de autoconsumo energético, como placas solares, que permiten deducir un 10% de la inversión realizada durante 2026, siempre que cumplan los requisitos técnicos y legales. Los Certificados de Ahorro Energético (CAE) ofrecen una forma complementaria de recuperar parte de la inversión, aunque no constituyen una deducción directa en la renta.
Las deducciones por reformas energéticas en viviendas se podrán aprovechar hasta finales de 2026, mientras que para la rehabilitación completa de edificios el periodo se extiende hasta 2027, ofreciendo más margen para quienes planifiquen mejoras integrales.
«Más allá del incentivo fiscal, estas deducciones son una oportunidad para replantear cómo consumimos energía en nuestros hogares. Las mejoras energéticas no solo reducen costes, sino que transforman la forma en que vivimos y nos relacionamos con el entorno. Cada actuación tiene su propia complejidad, y entender bien los requisitos y el impacto real es clave para que estas inversiones generen un beneficio duradero, tanto económico como ambiental», reflexiona Nacho Cappiello, experto del negocio de Construction Solutions de Molins.