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La falta de capacidad eléctrica retrasa la construcción de viviendas

La congestión en la red paraliza proyectos nuevos, impide la entrega de pisos terminados o generan costes financieros para las promotoras

Hace 33 minutos

Todo son malas noticias para quien suspira por ser propietario de un piso en el que vivir de forma independiente. Los precios están disparados, la oferta es escasa, sobre todo para quien no nada en la abundancia, y los bancos han perdido la generosidad a la hora de conceder créditos hipotecarios. Por si todo esto no fuera suficiente, ahora resulta que la falta de capacidad eléctrica se ha convertido en otro obstáculo y amenaza con retrasar la construcción de viviendas.

Lo dice BBVA Research en un informe publicado esta semana sobre ‘Perspectivas y electricidad en el sector inmobiliario’ y en el mismo pone como ejemplo a Valencia. En dicha provincia hay proyectados grandes desarrollos para construir unas 20.000 viviendas, al tiempo que acumula un déficit entre 2021 y 2025 de unos 60.000 inmuebles. Pues bien, «la capacidad firme disponible equivaldría al abastecimientos de unas 35.000 viviendas» bajo la hipótesis de pisos o casas que se pueden construir considerando que los hogares consumen un 31,5 % de la electricidad total disponible en España y cada hogar se conecta a una potencia de 5 kilovatios. Cifras claramente insuficientes para cubrir la demanda.

Y es que, sin capacidad suficiente en la red eléctrica, el mercado inmobiliario sufre. El servicio de estudios del banco pone varios ejemplos de diversas partes de España. En Madrid, más de 80.000 viviendas previstas dependen de la construcción de nuevas infraestructuras eléctricas. En Estepona, 72 viviendas terminadas permanecieron sin suministro eléctrico, con lo que no pudieron ser entregadas a sus dueños. En Aragón, promociones acabadas tuvieron que esperar entre tres y cuatro meses para disponer de suministro y esos retrasos generaron costes financieros para las promotoras.

BBVA Research apunta que la red eléctrica española está saturada. ¿Por qué? Básicamente, por cuatro motivos. En primer lugar, la generación de energía renovable crece más rápido que la capacidad de la red para transportarla e integrarla. En segundo está el hecho de que la electrificación aumenta sin pausa arrastrada por las necesidades de viviendas, industria, movilidad y centros de datos. El tercero es que las inversiones en transporte y distribución no siempre avanzan al mismo ritmo que la demanda. Por último está la escasa capacidad de almacenamiento.

Así las cosas, el 88 % de los nudos de la red de distribución eléctrica tienen una capacidad inferior a 1 megavatio, lo que limita la conexión de nuevos proyectos de demanda o generación de cierta dimensión. A este respecto, BBVA Research precisa que se consideran nodos con capacidad efectiva para nuevos desarrollos aquellos con más de 1 MW disponible. Capacidades inferiores se interpretan como insuficientes para la conexión de nuevos proyectos residenciales de tamaño medio, «por lo que se aproximan a situaciones de saturación desde el punto de vista económico y urbanístico».

El servicio de estudios del banco introduce dos premisas de calado. Por un lado, asegura que la ampliación de la red eléctrica en los grandes desarrollos urbanísticos puede llegar a tardar de 5 a 8 años. Así que la planificación es fundamental. «Idealmente, se hace en paralelo al desarrollo urbanístico», pero «muchas veces va más lento y llega tarde por falta de planificación, ya que la red se planifica a escala estatal y no siempre está alineada con el urbanismo. Además, los permisos ambientales son lentos e inciertos. Puede convertirse en un cuello de botella». De ahí que en segundo lugar concluya que «la congestión puede hacer que un problema de naturaleza eléctrica adquiera una dimensión económica».

Pero hay más, porque BBVA Research asegura que la capacidad eléctrica puede convertirse en un nuevo límite para reducir el déficit de vivienda, que en el conjunto de España sitúa en 700.000 unidades entre 2021 y 2025. En el caso de la Comunitat Valenciana, dicho déficit asciende a unos 135.000 inmuebles, mientras que el número de viviendas que se pueden construir con la energía disponible se sitúa en torno a los 50.000.

La entidad puntualiza que Cataluña »tiene más capacidad eléctrica porque es un gran nodo urbano e industrial históricamente muy desarrollado. Ha requerido más infraestructura eléctrica y tiene una red más desarrollada que la media (más subestaciones y más red). Además, está próxima a la generación (nucleares de Ascó y Vandellós y renovables). Por su parte, la conexión con Francia también refuerza la red de transporte. Así, el déficit es de 130.000 viviendas y las que permitiría construir la energía disponible ascienden a algo más del millón de unidades».

La cuestión del déficit de inmuebles es de suma importancia porque implica que cada año que pasa, con una demanda creciente, es más difícil cubrir las expectativas del mercado. Y, en este sentido, la Comunitat Valenciana es uno de los focos de desequilibrio residencial más importantes de España. Según la Asociación Española de Consultoría Inmobiliaria, dicho territorio registró, solo en 2025, un déficit de 28.965 viviendas respecto a los hogares creados, con Valencia y Alicante como dos de las provincias con más brecha de España.