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El azulejo de Castellón estudia el nuevo desafío de la ley de cambio climático

14.04.2021 09:06

El clúster del azulejo de Castellón tiene ante sí un nuevo desafío con la nueva ley de Cambio Climático y Transición Energética, aprobada la semana pasada por el Congreso de los Diputados, y cuyo articulado va en la línea de las directrices marcadas por la Unión Europea. Desde la patronal que engloba a los fabricantes de azulejos y pavimentos cerámicos, Ascer, señalan que el articulado «es complejo y estamos analizándolo».

Los puntos más relevantes es lo relativo a la generación de energía de fuentes renovables, o la prohibición de técnicas de extracción de combustibles tan controvertidas como el fracking. Algo que no tiene que ver directamente con este sector. Pero sí hay determinados puntos que pueden afectar a la cerámica, que tiene como principal fuente de energía el gas natural, generadora de CO2.

Uno de ellos es el objetivo de disminuir para el 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la economía española en, al menos, un 23% respecto del año 1990. Desde Ascer señalan que el baremo es diferente respecto a la normativa comunitaria, por lo que habrá que hacer números. La Unión Europea reclama un objetivo de descarbonización para el conjunto de países del 55% al final de esta década. En cuanto al reparto por países, a España le toca un 26% sobre el 2005.

Cálculos

A todo ello se suma la obligación a las empresas para que calculen y hagan pública su huella de carbono, y trabajen en planes para reducir sus emisiones de gases invernadero. En el informe sobre el impacto económico del sector cerámico, presentado recientemente con la presencia de la ministra de Industria, Reyes Maroto, se puso de manifiesto que las emisiones de CO2 por metro cuadrado producido han disminuido un 52,5% desde 1985.

Una cifra importante, pero que resulta insuficiente ante los nuevos requerimientos. Desde Ascer han señalado en diferentes ocasiones su apuesta por la investigación para dejar de lado al gas natural en sus procesos de cocción, pero tecnologías como el hidrógeno verde están en una fase inicial de investigación. Parece poco probable que en algo más de ocho años estén adaptadas todas las líneas de producción para el uso de esta energía, con unos costes y unas condiciones de calidad semejantes a los que en la actualidad ofrece el gas natural.