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Colocación y Reformas

Opinión | El mayor reto del sector de la construcción

La valoración de José Durá, director general de Grupo BdB

Hace 1 hora

VALENCIA. El sector de la construcción atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Aunque la demanda de obra nueva y reformas continúa creciendo impulsada por la recuperación económica, existe un problema que amenaza con ralentizar el desarrollo del sector: la escasez de mano de obra cualificada.

No hablamos de una situación puntual ni de una dificultad coyuntural. Nos enfrentamos a un desafío estructural que afecta a toda la cadena de valor de la construcción. Encontrar albañiles especializados, encofradores, instaladores, electricistas, fontaneros o jefes de obra experimentados se ha convertido en una tarea cada vez más complicada para empresas de todos los tamaños.

Las causas son diversas. Durante años, el sector arrastró una imagen poco atractiva para las nuevas generaciones, especialmente tras la crisis inmobiliaria de 2008. Muchos profesionales abandonaron la actividad y los jóvenes dejaron de ver la construcción como una opción laboral con futuro. Mientras tanto, una parte importante de la plantilla actual se acerca a la edad de jubilación sin que exista un relevo generacional suficiente para cubrir esas vacantes.

Las consecuencias ya son visibles en el día a día de las obras. Los plazos de ejecución se alargan porque resulta difícil completar equipos de trabajo. Las empresas deben competir por un número limitado de profesionales, lo que incrementa los costes laborales y dificulta la planificación de proyectos. En el ámbito de las reformas, donde los clientes suelen demandar rapidez y flexibilidad, la falta de personal especializado provoca retrasos que afectan directamente a la satisfacción del usuario final.

Además, este problema también afecta a la calidad de los resultados. La construcción actual requiere conocimientos cada vez más especializados relacionados con la eficiencia energética, las nuevas técnicas constructivas, la digitalización y el uso de materiales innovadores. Sin personal adecuadamente formado, el sector corre el riesgo de perder competitividad y capacidad para afrontar los retos que plantea la transformación del mercado.

Ante esta realidad, es imprescindible actuar desde diferentes frentes. La formación profesional debe recuperar protagonismo y adaptarse a las necesidades reales de las empresas. Es necesario fortalecer la colaboración entre centros educativos y sector privado para generar formaciones atractivas y orientadas al empleo. También es fundamental mejorar la percepción social de los oficios vinculados a la construcción, destacando las oportunidades de desarrollo profesional y estabilidad laboral que ofrecen.

Igualmente, las empresas tienen la responsabilidad de invertir en formación continua, atraer talento joven y apostar por entornos laborales más seguros, modernos y tecnológicamente avanzados. La incorporación de nuevas herramientas digitales y sistemas industrializados puede ayudar a mejorar la productividad, pero nunca sustituirá completamente el valor del conocimiento y la experiencia de los profesionales que hacen posible cada proyecto.

La construcción ha demostrado históricamente ser uno de los motores económicos más importantes de nuestro país. Sin embargo, para mantener esa capacidad de crecimiento será imprescindible resolver el problema de la falta de mano de obra cualificada. El futuro del sector no dependerá únicamente de la inversión o de la demanda, sino de nuestra capacidad para atraer, formar y retener a los profesionales que construirán las ciudades, viviendas e infraestructuras del mañana.

La escasez de talento ya no es una amenaza futura; es una realidad presente que exige respuestas inmediatas. De cómo afrontemos este reto dependerá, en gran medida, la sostenibilidad y competitividad de la construcción en los próximos años.