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Rehabilitación de la Quinta San Francisco: un hotel rural integrado en el paisaje del Camino de Santiago

La intervención de Gaztelu Arquitectura reinterpreta el conjunto existente desde la continuidad, integrando arquitectura, paisaje y memoria sin alterar su carácter histórico

Hace 46 minutos

BURGOS. La Quinta San Francisco, situada en Castrojeriz (Burgos), se transforma en un hotel rural para peregrinos y viajeros a través de un proyecto de rehabilitación y ampliación que articula arquitectura, paisaje y memoria desde una actitud de continuidad con el lugar. La intervención, firmada por Gaztelu Arquitectura, se emplaza en un entorno de alto valor histórico y paisajístico, dentro del Conjunto Histórico del municipio y directamente vinculada al trazado del Camino de Santiago, que discurre frente a la fachada principal del conjunto

El proyecto entiende el hotel no solo como un alojamiento, sino como un espacio de pausa, recogimiento y descanso, en diálogo con la experiencia del viaje y el paso del tiempo. La arquitectura se concibe como una infraestructura silenciosa al servicio del habitar, capaz de acompañar al peregrino sin imponerse al paisaje ni a la memoria del enclave.

Un conjunto preexistente reinterpretado desde la continuidad

La actuación aborda la rehabilitación integral y ampliación de un conjunto edificado existente, compuesto por una edificación principal y varias construcciones auxiliares, implantadas sobre una parcela de aproximadamente 5.100 m². El acceso al conjunto está presidido por las ruinas del antiguo convento de San Francisco, que actúan como umbral simbólico y condicionan decisivamente el carácter de la intervención.Lejos de plantear una operación de contraste o sustitución, el proyecto propone una relectura arquitectónica del conjunto basada en la sobriedad formal, la coherencia constructiva y la integración precisa en el entorno rural y patrimonial. La volumetría existente, las cubiertas inclinadas de teja cerámica y la implantación directa sobre el terreno se mantienen como elementos estructurantes del proyecto.

$!Hotel Rural Quinta de San Francisco por Gaztelu Arquitectura. Foto: Gabriel Galíndez Abando

La transformación del conjunto da lugar a un hotel rural de 21 habitaciones, todas ellas con baño propio, complementadas por espacios comunes de acogida, salón-comedor, áreas de estar, cocina y servicios, zona de spa y wellness, recorridos accesibles y espacios exteriores ajardinados.La nueva organización espacial se articula en torno a una decisión clave: volcar las habitaciones hacia el espacio central ajardinado, presidido por una nogala centenaria. Este jardín se convierte en el verdadero núcleo del proyecto, un vacío estructurante que ordena el conjunto, introduce luz y vistas y establece una relación directa entre arquitectura y paisaje.Las habitaciones se conciben como estancias abiertas al entorno, donde la vegetación, la luz cambiante y la escala del jardín forman parte de la experiencia interior, reforzando una manera de habitar vinculada al ritmo lento del lugar.

Permeabilidad, luz y relación con el paisaje

En el volumen principal, que alberga los espacios de salón y estar, la intervención introduce una reconfiguración precisa de los huecos existentes. Mediante un rasgado preciso y controlado de las fachadas, se refuerza la permeabilidad visual y física entre interior y exterior, estableciendo relaciones directas con el jardín y con las ruinas del antiguo convento.El salón se convierte así en un espacio de transición, donde arquitectura, historia y naturaleza se superponen. Los nuevos huecos se dimensionan atendiendo a criterios de orientación, escala y visuales, evitando cualquier gesto formal innecesario y manteniendo siempre la coherencia con la arquitectura original.

El paisaje se concibe como una extensión inseparable de la arquitectura. La ordenación exterior se apoya en los elementos preexistentes de mayor valor simbólico, que actúan como vertebradores del conjunto.La nogala centenaria organiza los recorridos, las estancias y las relaciones visuales entre los distintos volúmenes, introduciendo una dimensión temporal que conecta la arquitectura con la historia del lugar. Junto a ella, el proyecto recupera la huella del antiguo pozo del monasterio, integrándolo en el diseño del jardín como elemento evocador. Frente a este vestigio, se introduce una fuente contemporánea —un “nuevo pozo”— que actualiza simbólicamente la relación del conjunto con el agua, estableciendo un diálogo entre pasado y presente.

$!Exteriores Hotel Rural Quinta de San Francisco por Gaztelu Arquitectura. Foto: Gabriel Galíndez Abando

Sostenibilidad integrada y arquitectura responsable

La sostenibilidad se aborda desde una lógica arquitectónica integrada desde el inicio del proyecto. La mejora de la envolvente térmica mediante sistemas SATE optimiza el aislamiento del conjunto sin alterar su imagen ni su lectura volumétrica. La incorporación de paneles fotovoltaicos, cuidadosamente integrados, contribuye a la producción de energía renovable y a la reducción de la huella de carbono.Estas estrategias se complementan con instalaciones de alta eficiencia, orientadas a un uso racional de la energía y al confort interior. La sostenibilidad no se plantea como un añadido tecnológico, sino como el resultado natural de una arquitectura bien pensada, donde envolvente, orientación, paisaje e instalaciones trabajan de forma coordinada.

$!Spa Hotel Rural Quinta de San Francisco por Gaztelu Arquitectura. Foto: Gabriel Galíndez Abando

El interiorismo prolonga los principios de la arquitectura: sobriedad, coherencia y atención al detalle. Se emplean materiales naturales y duraderos —madera, revestimientos minerales, pavimentos continuos— que aportan textura y calidez, junto a una paleta cromática contenida que permite que la luz y la materia definan la atmósfera de los espacios.El mobiliario se diseña íntegramente a medida, entendido como una extensión de la arquitectura y ajustado a cada espacio y uso, reforzando la unidad del conjunto y evitando elementos superfluos.

Interiores Hotel Rural Quinta de San Francisco , por Gaztelu Arquitectura. Foto: Gabriel Galíndez Abando.

Un lugar para la pausa en el CaminoLa rehabilitación y ampliación de la Quinta San Francisco propone una arquitectura serena y precisa, profundamente ligada a su contexto físico y cultural. Un lugar pensado para el descanso y la pausa, donde la arquitectura acompaña al viajero y al paisaje, y donde el tiempo —el del Camino, el de la historia y el del habitar— se convierte en el verdadero material del proyecto.