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INDUSTRIA

De 1.200 grados a 0 en... 48 horas

Crónica de un lunes histórico para la industria azulejera de Castellón

 

De 1.200 grados a 0 en... 48 horas - MIGUEL LORENZO

NACHO HERRERO (el Periódico)
01/04/2020

"Este horno no para nunca ¿eh? Sólo en verano para el mantenimiento. En Navidad lo dejan al ralentí dos o tres días y ya y ahora lo van a parar del todo", explicaba aún atónito un trabajador de una azulejera de Castellón, donde se concentra el 80% de las empresas de un sector azulejero muy crítico con el decreto del Gobierno que paraliza toda actividad presencial no esencial por el coronavirus y que reclama que la moratoria sea de 48 horas para poder apagar sus hornos con seguridad. Deben pasar de 1200 grados a cero y hacerlo pensando en volver a ponerse en marcha no se sabe cuándo.

La patronal Ascer asegura que acata la orden pero no comparte "no comparte ni fondo ni formas ante una decisión tan unilateral y desproporcionada, que obliga a las empresas a soportar económicamente la gestión de la crisis y que a medio plazo conllevará pérdidas irreparables de pérdida de empleo y de actividad".

Además se apunta que "la decisión de bloqueo total torpedea la línea de flotación de las empresas" pero también limita su capacidad de reacción y de toma de decisiones para garantizar la viabilidad de las empresas y los puestos de trabajo.

"La industria cerámica entiende que es necesario tomar decisiones para salvaguardar la salud ante la expansión del COVID-19, sin embargo, es igualmente necesario resguardar la economía ante el futuro que nos espera", apunta Ascer, que reclama "medidas excepcionales y urgentes que promuevan la liquidez de las empresas para hacer frente a los costes laborales".

El panorama este lunes en Castellón era extremo: parálisis total de aquellas compañías que ya habían cerrado en los días anteriores y actividad frenética en las que no lo habían hecho para tratar de apurar la moratoria del decreto del Gobierno que ha impuesto la paralización de actividades no esenciales para tratar de atajar la expansión del coronavirus.

Tiempo extra
La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos subraya también que no pueden "garantizar la seguridad de los trabajadores y de las máquinas si únicamente contamos con un día para detener toda la actividad".

"Es imperante que se aplique el sentido común y un mínimo de flexibilidad para garantizar la parada de la actividad, por lo que nuestro sector debe disponer al menos hasta medianoche del miércoles para detener su actividad con un mínimo de seguridad", advierten.

La idea también es poder aprovechar esas segundas 24 horas para acabar "cargas y expediciones" como forma de "tener liquidez y reducir ligeramente las tensiones de tesorería que la aplicación de este decreto va a suponer para las empresas que tendrán que hacer frente a las nóminas de todos sus trabajadores sin que haya ningún tipo de ingresos ni actividad".

El sector, según los datos de Ascer, da empleo directo a 15.400 trabajadores y en 2019 tenía previsto facturar 3.740 millones de euros, de los cuales el 80% corresponderían a exportaciones. De hecho la patronal lamentó que no se haya tenido en cuenta que "la actividad intrernacional" aún funciona y la paralización les va a impedir "cumplir con los compromisos comerciales" lo que en su opinión "va a dañar claramente la reputación internacional de la cerámica española".

Parada segura
Juan José Montoro, presidente de la Asociación de Técnicos Cerámicos, confirmó que "los hornos modernos a diferencia de los anteriores sí se pueden parar con más facilidad pero no se puede hacer de golpe, de domingo al lunes".

"Esto no es apagar un botón y ya está, quien piense eso no tiene ni idea de la industria", apuntó Montoro, que señaló que hace falta un equipo de mantenimiento para realizar el proceso y un mínimo de entre 36 y 48 horas para hacerlo con unas mínimas garantías de no dañar el material".

El directivo de ATC recordó que generalmente estas instalaciones funcionan ininterrumpidamente 24 horas y siete días a la semana con dos únicas excepciones, una en Navidad, cuando se dejan al ralentí y otra en agosto en el que se hace una parada programada coincidiendo con las vacaciones para labores de mantenimiento.

Montoro destacó que hará falta "un retén de guardia para posibles incidencias que puedan surgir" mientras dure el parón y que si este fuera de dos o tres semanas no generaría problemas para volver a poner en marcha gradualmente los hornos pero advirtió que una interrupción más larga de la actividad sí podría dañarlos.

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Nº 234 - Abril/Mayo de 2020
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