VALENCIA. El académico, escultor y ceramista de prestigio internacional Enric Mestre ha fallecido en su localidad natal, Alboraia, donde residía y desde donde desarrolló una trayectoria artística reconocida dentro y fuera de España.
Con la muerte de Enric Mestre desaparece una de las voces más sólidas y coherentes de la cerámica contemporánea, un creador que apostó por la esencialidad, la calidez de los materiales y la fidelidad al trabajo silencioso del taller. La familia recibirá las condolencias mañana en el tanatorio de Alboraia.
Nacido en Alboraia en 1936, Mestre está considerado uno de los grandes renovadores de la escultura cerámica contemporánea. Su obra, marcada por la geometría, la pureza formal y el diálogo entre materia, luz y espacio, ha sido expuesta y valorada en numerosos países de Europa y Asia, con especial proyección en Alemania, Suiza, Francia y Japón.
Formado en la Escuela de Artes Aplicadas de València y licenciado en Bellas Artes en 1982, fue también profesor de dibujo desde 1958 y dedicó buena parte de su vida a la docencia, impulsando a varias generaciones de jóvenes ceramistas. Pese a su reconocimiento internacional, siempre mantuvo una actitud discreta y alejada de los circuitos sociales del arte, definiéndose a sí mismo como “un artista ermitaño”, más vinculado al trabajo en el taller que a las relaciones públicas.
A lo largo de su carrera recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio de las Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana (2009), el Premio Alfons Roig de la Diputación de València, la Medalla de Oro del Estado de Baviera y el Primer Premio del Certamen de Cerámica de Manises. Más recientemente, la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Cerámica González Martí le concedió el Premio a la Excelencia Profesional, Toda una Trayectoria de Vida, destacando una carrera artística “sin igual”.
Alboraia conserva una estrecha huella de su legado artístico. Obras de Enric Mestre forman parte del espacio público del municipio, con piezas ubicadas en el Ayuntamiento, la Casa de la Cultura, la plaza Tomás y Valiente o la rotonda de acceso a Port Saplaya y la Patacona. El consistorio también impulsó el preestreno del documental La impronta del paisaje, dedicado a su obra y su vínculo con la huerta, un territorio que inspiró de forma recurrente su creación artística.