CASTELLÓ. En un momento en el que el azulejo de Castellón vuelve a moverse entre la resistencia y la incertidumbre, la Generalitat ha vuelto a poner sobre la mesa una infraestructura que el sector lleva años considerando estratégica: el Eje de la Cerámica. Más allá del anuncio político realizado este lunes en Onda, la clave está en lo que esta actuación puede suponer para la conexión por carretera de las zonas industriales cerámicas y la salida de mercancías hacia el puerto de Castellón.
La importancia del proyecto se entiende mejor si se mira el peso real de la industria. El clúster de la cerámica genera 70.000 empleos y representa el 22,2% del PIB de la Comunitat Valenciana (el 32,2% del de Castellón).
La cerámica española volvió a demostrar en 2025 su capacidad de aguante pese a la guerra comercial y a la debilidad de la demanda europea. Las empresas de azulejos de Castellón cerraron el ejercicio con una facturación de 4.834 millones de euros, un ligero incremento que permitió al sector salvar el año, aunque todavía lejos de los 5.538 millones alcanzados en 2022.
Esa mejoría también se dejó notar en la actividad. La producción creció un 2,7% en 2025, hasta los 427 millones de metros cuadrados, mientras que el empleo directo avanzó un 1,4%. El sector da trabajo a 15.939 personas, 149 más que al cierre de 2024. Son cifras que reflejan que el clúster sigue en pie, pero también que cualquier mejora en competitividad, logística y movilidad sigue siendo decisiva.
Es ahí donde la Generalitat sitúa el valor del Eje de la Cerámica. El proyecto nace con la intención de mejorar la conexión entre los polígonos de Onda y l’Alcora, dos enclaves clave para la producción cerámica, y de reforzar la salida hacia el puerto. La primera fase prevista será la unión entre la CV-10 y la CV-21, conocida como biela, una actuación con la que el Consell quiere optimizar los accesos a las principales áreas industriales de ambos municipios.
La lectura de fondo es clara: en una industria tan dependiente de la exportación, del transporte y de la agilidad logística, la competitividad no se juega solo dentro de la fábrica. También se decide fuera, en el acceso a los polígonos, en las conexiones con las grandes vías y en la facilidad para mover mercancía hacia infraestructuras clave. La Generalitat defiende precisamente que el eje servirá para aliviar un entorno donde hoy confluyen tráfico intenso, vehículos pesados, numerosas rotondas y problemas de conexión con la AP-7 y la N-340.
El proyecto va más allá de esa primera conexión. El plan también contempla actuaciones como la mejora de la seguridad vial de la CV-21, la ronda norte de Onda y la conexión de la CV-10 con la AP-7 y la N-340, aunque esta última parte queda supeditada a la implicación del Ministerio de Transportes, al tratarse de un acceso de competencia estatal vinculado al puerto
La Generalitat calcula que la inversión global en el Eje de la Cerámica se moverá entre 150 y 180 millones de euros, si bien la cuantía definitiva dependerá de los estudios en redacción. El contrato para redactar el proyecto fue firmado en septiembre de 2025 por 251.000 euros con la empresa Typsa, con un plazo de ejecución de 24 meses, aunque el Consell ha avanzado que intentará recortar tiempos en la medida de lo posible.
Más que una obra aislada, el Eje de la Cerámica se plantea como una pieza de infraestructura ligada a la salud de uno de los sectores industriales más relevantes de Castellón. En un contexto en el que el azulejo ha logrado resistir, pero sigue lejos de los niveles de negocio de hace unos años, mejorar la circulación de mercancías y los accesos al corazón productivo de la provincia aparece como una cuestión que va más allá del tráfico: afecta de lleno a la capacidad de competir, exportar y atraer actividad.
1. Accesos industriales: La primera fase busca optimizar la conexión entre la CV-10 y la CV-21 para mejorar los accesos a las áreas industriales de Onda y l’Alcora.
2. Tráfico pesado: La actuación pretende aliviar la circulación en un entorno con mucho tráfico, presencia de vehículos pesados y numerosas rotondas.
3. Salida de mercancías: Uno de los objetivos es reforzar la conexión del clúster cerámico con el puerto de Castellón, clave para la logística del sector.
4. Seguridad vial: El proyecto contempla también la mejora de la CV-21 y otras intervenciones pensadas para ordenar mejor la movilidad.
5. Conexión con grandes vías: El plan incluye la conexión con la AP-7 y la N-340, aunque esta parte dependerá también de la implicación del Gobierno central.
1, Primer tramo: la primera fase unirá la CV-10 y la CV-21 mediante la denominada biela, con el objetivo de mejorar los accesos a las áreas industriales de Onda y l’Alcora.
2. Entorno de Onda: el proyecto también contempla la mejora de la CV-21 y la ronda norte de Onda para ordenar mejor la circulación en esta zona industrial.
3. Salida hacia el puerto: el plan incluye la conexión de la CV-10 con la AP-7 y la N-340, una actuación ligada a la mejora del acceso al puerto de Castellón.
4. Pendiente del Estado: la conexión con las grandes vías y el puerto dependerá también de la implicación del Ministerio de Transportes, al tratarse de una actuación vinculada a competencias estatales.
5. Municipios del clúster: la intención de la Generalitat es que el futuro eje también discurra por Castelló, Vila-real, Almassora, Sant Joan de Moró y Ribesalbes, además de Onda y l’Alcora.