CASTELLÓ. Victoria Ceramics Spain es uno de los principales grupos de la cerámica de Castellón, que cuenta con firmas tan conocidas como Keraben y Saloni. Recientemente se anunciaba un proceso de reorganización, que suponía la presentación de un expediente de regulación de empleo (ERE) para parte del personal dedicado a tareas administrativas.
Tras varias semanas de negociación entre la empresa y los representantes de los trabajadores, Victoria ha anunciado un acuerdo. «La comisión negociadora formada por la dirección del grupo y la comisión representativa de las personas trabajadoras, integrada por los sindicatos UGT, CCOO y Sindicato Independiente, adoptaron ayer por unanimidad un acuerdo de conformidad», mencionan.
Desde la compañía añaden que las dos partes «han mostrado su satisfacción por este acuerdo del que cabe destacar la reducción del número total de personas trabajadoras afectadas, que ha pasado de las 80 personas inicialmente anunciadas hasta un máximo de 69». De esta manera se reducen los despidos contemplados en la presentación del ERE.
La indemnización pactada es de 30 días por cada año de servicio prestado, con un máximo de 14 mensualidades. Este acuerdo incorpora, además, un conjunto de medidas sociales «orientadas a mitigar el impacto sobre las personas trabajadoras afectadas, tales como la oferta de recolocación interna en puestos vacantes en áreas no afectadas; un plan de recolocación externa suscrito con una empresa autorizada; y la suscripción del convenio especial con la Seguridad Social para las personas trabajadoras mayores de 55 años», apuntan.
La propietaria de Keraben y Saloni justifica esta medida para adaptar su modelo «a los cambios estructurales del mercado y a la realidad presente del sector cerámico, simplificando sus procesos en aras de brindar a sus clientes mayor agilidad e inmediatez en la atención y respuesta a sus necesidades».
En palabras de Francisco Carvajal, CEO de la división cerámica de Victoria PLC, «estamos muy satisfechos de haber alcanzado este acuerdo de forma unánime y con el respaldo de toda la representación de los trabajadores. Son decisiones difíciles, pero necesarias para garantizar la competitividad y el futuro del grupo en un entorno de mercado volátil que exige reacciones ágiles. Hemos actuado con responsabilidad y con el máximo respeto hacia todas las personas afectadas».