VILA-REAL. La fecha del 4 de junio de 2026 ya está inscrita en el particular libro de honor de Vidres. Esa noche, la compañía vila-realense recibió el aplauso de toda la economía de Castellón al ser distinguida con el premio de Trayectoria Empresarial, un reconocimiento otorgado por Mediterráneo en la ceremonia de los galardones de Empresa del Año, los más prestigiosos del tejido empresarial provincial.
El premio, entregado ante más de 400 invitados en el Auditori de Castelló, reconoció de forma pública el medio siglo de historia de una compañía puntera que ha sabido crecer desde sus raíces castellonenses hasta consolidarse como referente en la fabricación de esmaltes y fritas cerámicas, con presencia internacional y sin perder la fidelidad a sus valores fundacionales.
Mediterráneo ha distinguido a Vidres por su recorrido de 50 años marcado por la estabilidad, el arraigo territorial, la innovación tecnológica y la visión a largo plazo. Fundada con capital 100% castellonense, la empresa ha mantenido prácticamente inalterada su estructura accionarial desde su constitución, un hecho poco habitual en el panorama corporativo actual y que ha permitido preservar una estrategia coherente, vinculada al territorio y fiel a la identidad que marcó sus orígenes.
Durante estas cinco décadas, Vidres ha sido testigo y, en muchos momentos, protagonista de los grandes cambios experimentados por la industria cerámica. Su evolución ha caminado en paralelo a la transformación del sector, especialmente desde la década de los 80, cuando la técnica de la monococción aceleró la modernización productiva de la cerámica. A ese avance le siguió la adopción del gres porcelánico, que abrió nuevas posibilidades técnicas, estéticas y comerciales para la industria.
Ese proceso de transformación coincidió también con la expansión de los mercados exteriores y con el creciente prestigio de los colorificios españoles. En ese contexto, Vidres supo adaptar su propuesta a las nuevas demandas del sector y avanzó hacia soluciones de mayor valor añadido. De este modo, lo que comenzó como un proyecto especializado en fritas y esmaltes en Vila-real fue evolucionando hacia nuevas líneas de desarrollo, como los pigmentos cerámicos y las tintas de inyección digital.
La dimensión internacional ha sido otro de los pilares de esta trayectoria. El crecimiento de Vidres fue acompañado de la creación de filiales en distintas partes del mundo. En el año 1994 se fundó la primera de ellas y, en 2006, se abrió la delegación de Italia. Con el paso del tiempo, la compañía ha consolidado de forma paulatina su presencia operativa en sus principales mercados estratégicos a través de filiales, oficinas técnicas y de centros de producción en países como Italia, Portugal, Reino Unido, México, China, India y Argelia, entre otros.
Esa expansión ha contribuido a proyectar el nombre de Vila-real y de la provincia de Castellón en el exterior y a reforzar el papel de la provincia como uno de los grandes polos mundiales de innovación en esmaltes, fritas y soluciones para la industria cerámica. La empresa vila-realense ha combinado su arraigo local con una clara vocación global, una fórmula que le ha permitido competir en mercados internacionales sin desvincularse del territorio en el que nació.
Vidres cuenta además con una planta piloto destinada al desarrollo de nuevos productos y al análisis de sus posibilidades de distribución a escala industrial. Esta infraestructura resume la forma en la que la compañía ha entendido su crecimiento: una evolución basada en el conocimiento técnico, la experimentación, la mejora continua y la capacidad de anticiparse a las necesidades del mercado.
A lo largo de su historia, la esmaltera ha merecido otros importantes reconocimientos. Entre ellos cabe reseñar siete premios Alfa de Oro (años 1992, 1996, 2006, 2008, 2010, 2012 y 2016), la distinción que otorga la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio a los avances de la industria azulejera. A demás, ha merecido una nominación a los Premios Príncipe Felipe a la Excelencia Empresarial en la categoría de Innovación Tecnológica (2005), y un Premio Nova (2005).
El reconocimiento concedido por Mediterráneo también pone en valor una forma de entender la empresa desde la responsabilidad humana. En los momentos más complejos para el sector, Vidres ha priorizado la preservación del empleo y ha mantenido una plantilla de profesionales altamente cualificada. Ese vínculo entre empresa y equipo ha sido una de las claves de su continuidad y de su capacidad para afrontar los cambios de la industria.
Con el premio de Trayectoria Empresarial, Mediterráneo ha querido reconocer a Vidres como ejemplo de empresa capaz de crecer sin renunciar a sus orígenes, de innovar sin perder identidad y de competir en el mercado mundial manteniendo un compromiso con su territorio. La noche del 4 de junio sirvió así para celebrar los 50 años de la compañía y también una forma de hacer empresa ligada a la historia reciente de la industria cerámica castellonense.
Joaquín Font de Mora, consejero delegado de Vidres, recogió el galardón a la Trayectoria Empresarial en nombre de la esmaltera. Y en el escenario llevó a cabo un discurso de agradecimiento en el que puso el acento en el carácter familiar de la compañía, el peso de las personas que han formado parte de su historia y la proyección internacional alcanzada por la firma.
Durante su intervención, aseguró que para la empresa supone «un gran honor recibir este premio», definió el recorrido de Vidres como «una historia construida por personas de estas tierras» y recordó a todos aquellos profesionales «que impulsaron el proyecto desde sus inicios, los que han hecho crecer el nombre de Vidres en los cinco continentes y los que hoy lo siguen proyectando hacia el futuro con paso firme y decidido», afirmó.
En su discurso, Font de Mora destacó asimismo el papel de los proveedores, a los que calificó como «pilar estratégico y fundamental para continuar creciendo y mejorando cada día». De forma especial, agradeció la confianza de los clientes, a quienes reconoció «tantos años de confianza, fidelidad y complicidad».
El directivo subrayó que este premio pertenece al conjunto de personas vinculadas a Vidres y que representa un estímulo para avanzar desde los valores que han guiado a la empresa durante los últimos 50 años. «Este reconocimiento es de todos y, a Vidres, nos anima a seguir comprometidos con los valores que nos han acompañado durante todo este tiempo: trabajo, honestidad, servicio e innovación», manifestó. Por último, agradeció a Mediterráneo la concesión del galardón, que la empresa recibe «con orgullo, responsabilidad y una enorme ilusión para continuar construyendo el futuro».