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Decorar los rincones ocultos del Círculo de Bellas Artes: 11 artistas rellenan sus ‘grietas’ con obras inesperadas, pero efectistas

El programa incluye proyectos de Dagoberto Rodríguez, Elo Vega y Rogelio López Cuenca, Isidoro Valcárcel Medina y Itziar Okariz, entre otros: el objetivo es reflexionar sobre la potencia del arte en la vida colectiva

04.03.2026 08:34

MADRID. El Círculo de Bellas Artes de Madrid ha presentado La lechuza de Minerva, un ciclo de intervenciones artísticas que se extenderá durante los próximos dos meses por su sede de la calle Alcalá. La propuesta, comisariada por Isabella Lenzi, plantea una mirada crítica sobre el papel del arte en la ciudad y en las instituciones, desplazando la experiencia expositiva hacia una zona “fronteriza” entre arquitectura y cuerpo, escritura y espacio, memoria y materia.

Organizada en colaboración con Azotea Grupo y Collegium / Colección Adrastus, la iniciativa dialoga con dos exposiciones clave celebradas en el Círculo a comienzos de los noventa: Madrid: Espacio de interferencias y El sueño imperativo (1991). Aquel precedente, marcado por la coyuntura política de la época, sirve ahora para recuperar un espíritu de fricción y cuestionamiento institucional, según subrayó el director del Círculo, Valerio Rocco, durante la presentación.

En esta edición, más de una decena de artistas nacionales e internacionales intervienen zonas inesperadas —pasillos, descansos, ascensores o espacios normalmente fuera del recorrido público— con obras concebidas como “pequeñas grietas” que alteran la rutina del edificio y proponen nuevas formas de atención. Participan Dagoberto Rodríguez, Elo Vega y Rogelio López Cuenca, Isidoro Valcárcel Medina, Itziar Okariz, Los Carpinteros, María Salgado, Pedro G. Romero, Regina Silveira, Silbatriz Pons y Tino Sehgal.

Entre las piezas destacadas, Elo Vega y Rogelio López Cuenca despliegan Danĝero como una señal de alerta que atraviesa el Círculo con intervenciones en escaleras, espejos, esculturas y zonas de tránsito. Itziar Okariz presenta Irrintzi, repetición, 2006–2026, un registro sonoro de gritos sostenidos que se activa a intervalos regulares, mientras que Los Carpinteros instalan en el vestíbulo dos “clavos” sobredimensionados e inútiles, jugando con la idea de la arquitectura como promesa de estabilidad. En la calle, María Salgado lleva la poesía a las banderolas de la fachada, pensada como interrupción en medio del ruido urbano, y Regina Silveira firma The Saint’s Paradox, una sombra distorsionada que apunta a las relaciones entre poder, militarismo y religión en relatos compartidos entre América Latina, España y Portugal.

Programa de artes vivas

El proyecto mira también al pasado material del edificio: la restauradora Rocío Casasus inicia un trabajo de investigación para intentar recuperar, al menos parcialmente, Minerva, Sky Goddess (1991), obra de Nancy Spero realizada en la azotea para El sueño imperativo y hoy prácticamente desaparecida

Junto a las intervenciones, La lechuza de Minerva incorpora un programa de artes vivas y mediación con acciones continuas y citas puntuales. Entre ellas, Guards Kissing de Tino Sehgal (del 3 de marzo al 10 de mayo), concebida sin objetos ni documentación visual; dos performances de Pedro G. Romero con Rocío Márquez y con Perrate (3 de marzo); la serie de silbidos semanales de Silbatriz Pons cada martes; una activación ampliada de Diario de sueños de Itziar Okariz con emisión en Radio Círculo; la performance musical A palo limpio de Dagoberto Rodríguez (6 de marzo) y una lectura nocturna de María Salgado junto a Eddi Circa (24 de abril)

Con esta propuesta, el Círculo completa su bloque expositivo del centenario tras La Casa de las artes. Abierta desde 1926 y Eclosión, y lanza, desde el presente, una batería de preguntas: qué instituciones hacen falta hoy, qué cuerpos pueden habitarlas y qué fricciones permiten repensarlas

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