MADRID. El arquitecto Carlos Lamela (Madrid, 1957) es cofundador y presidente ejecutivo de Estudio Lamela, una de las firmas más reconocidas de arquitectura en España. Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y la UIA de Florencia (Italia). Ha dedicado toda su trayectoria profesional al estudio fundado por su padre, Antonio Lamela.
La prestigiosa firma se ha encargado de grandes instalaciones civiles como las nuevas terminales T4 y T4S del Aeropuerto de Madrid-Barajas y la remodelación del Estadio Santiago Bernabéu en 1994. Durante su carrera, Lamela ha ejercido la docencia en la Escuela Politécnica de Milán y también ha ofrecido varias ponencias en la Universidad de Harvard y la Universidad de Cornell.
En su obra, Estudio Lamela ha impulsado el nuevo Estadio de Son Moix del RCD Mallorca, con capacidad para 26.000 espectadores. También se ha encargado de la Ciudad Deportiva del Real Madrid en Valdevebas (Madrid) y la Ciudad Deportiva de la Fundación Rayo Vallecano en Madrid, entre otros proyectos de renombre.
Recientemente, Carlos Lamela ha sido entrevistado por José Luis Lastre en el programa ‘Hoy por Hoy’, de la Cadena SER. Durante la conversación, dentro de la sección ‘Aprender a mirar’, el experto en urbanismo ha reflexionado sobre la evolución de las ciudades, y especialmente la de Madrid.
»Lo que pasa en Madrid es que este desorden tiene gracia, no es como... no sé, ese restaurante pequeño que vas y dices ‘joder, qué agradable es esto’, y no tiene nada que ver con un restaurante ordenado. Claro, esto es un poco un chiringuito. Un chiringuito de playa», comenta el arquitecto con un toque de humor.
En un momento de la charla, Lamela explicó al presentador como el ascensor marcó un antes y un después en la estructura social de las ciudades. «Además, ¿tú sabes lo que cambió fundamentalmente en la ciudad? El ascensor. El ascensor es lo que cambia completamente la estructura social de la ciudad», anunció el arquitecto.
El invento de este sistema de transporte vertical, diseñado para mover personas y cargas entre los diferentes niveles del edificio, cambió el urbanismo de las ciudades europeas. De hecho, condicionó la estructura de las clases Según el profesional, la distribución de los vecinos en los edificios tenía un mecanismo diferente: «Antes del invento, todas las clases sociales convivían en el mismo edificio: los más adinerados abajo, para no subir escaleras, y los menos pudientes arriba, que no tenían más remedio que subir y bajar».