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Cersaie mejora su oferta gastronómica: más áreas y menos colas en BolognaFiere

El recinto ferial refuerza sus espacios de restauración con más áreas, personal y propuestas que abarcan desde la cocina italiana hasta especialidades asiáticas, helados y zonas más desenfadadas centradas en el Aperol

23.09.2026 11:47

BOLONIA. Comer en Cersaie ya no resulta una batalla contra el reloj (y las colas). BolognaFiere ha dado un salto de calidad en sus espacios de restauración y gastronomía durante las dos últimas ediciones de la feria internacional de la cerámica y el equipamiento para el baño. Frente a las largas colas, la oferta limitada y las dificultades para encontrar una mesa que caracterizaban anteriores convocatorias, este año se aprecia una mejora notable tanto en el número de puntos de venta como en su organización.

El cambio se percibe al recorrer los distintos pabellones y sus zonas exteriores. Hay más espacios habilitados para comer, más mesas y un mayor número de profesionales atendiendo al público, lo que permite absorber mejor la enorme afluencia de expositores, distribuidores, arquitectos, diseñadores y visitantes que cada jornada transitan por el recinto boloñés.

$!Otra de las zonas gastronómicas de la feria de Bolonia.

Además, han proliferado las áreas al aire libre para ampliar y complementar las cafeterías y restaurantes cubiertos ya existentes. Estos nuevos espacios han incrementado la capacidad disponible y permiten distribuir mejor al público, especialmente durante las horas centrales del día.

Aunque esas franjas siguen concentrando una elevada demanda, las esperas son sensiblemente menores y existen más alternativas para evitar los puntos de mayor saturación. Encontrar algo para comer sin perder una parte importante de la agenda profesional resulta ahora bastante más sencillo.

La mejora no se limita a la cantidad. BolognaFiere también ha ampliado y diversificado su propuesta gastronómica. La cocina italiana continúa ocupando un lugar protagonista, con pizzas, pasta, bocadillos y otras especialidades locales, pero comparte espacio con alternativas de inspiración asiática y formatos más rápidos, pensados para quienes apenas disponen de unos minutos entre reuniones.

A esta oferta se suman puestos de helados, bollería, cafeterías, barras, food trucks y diferentes zonas al aire libre. Estos espacios permiten sentarse, descansar y continuar manteniendo encuentros profesionales en un ambiente más distendido, sin necesidad de abandonar el recinto.

$!Una de las heladerías de Cersaie.

La ampliación de las zonas de restauración también ayuda a distribuir mejor a los visitantes. En lugar de concentrarse todos en unos pocos establecimientos, las nuevas propuestas generan diferentes puntos de encuentro a lo largo de BolognaFiere y reducen la presión en los momentos de mayor actividad.

La experiencia gastronómica se prolonga, además, hasta las últimas horas de la jornada. Cuando se acerca el cierre de la feria, las zonas de aperitivo y los espacios especializados en cerveza artesana o Aperol toman el relevo, convirtiéndose en lugares para comentar el día, cerrar contactos o celebrar una reunión informal antes de abandonar el recinto.

No se trata de un elemento menor en una feria como Cersaie, donde las jornadas son largas y buena parte de la actividad comercial se desarrolla también fuera de los estands. Disponer de espacios cómodos y con una oferta variada contribuye a mejorar la experiencia general y favorece ese componente relacional que resulta esencial en el certamen.

Cersaie sigue siendo una feria para ver cerámica, descubrir tendencias y hacer negocio, pero este año también ofrece más y mejores opciones para sentarse a la mesa. BolognaFiere parece haber tomado nota de una de las quejas recurrentes de anteriores ediciones y ha conseguido que la pausa para comer deje de ser uno de los momentos más complicados de la jornada.

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