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La cerámica de Castellón sale malparada de la reforma del mercado de emisiones que presenta Bruselas

Las modificaciones quedan lejos de las pretensiones del sector azulejero español

18.07.2026 12:47

CASTELLÓ. Después de un largo recorrido entre reivindicaciones y reuniones, la Comisión Europea ya ha desvelado las cartas sobre cómo será el ETS, el mercado de emisiones de CO2, para los próximos años. Un mecanismo que preocupa en la industria cerámica de Castellón, por los efectos que puede tener en sus costes y en la competitividad ante los mercados de exportación.

En una rueda de prensa conjunta de la vicepresidenta ejecutiva, Teresa Ribera, y los comisarios de Clima y de Energía, Wopke Hoekstra y Dan Jorgensen, se han trazado las líneas generales de un plan que, en principio, parece favorable para los intereses de las azulejeras, pero que se queda muy lejos de sus pretensiones. Sobre todo, porque no se ha mencionado la reivindicación de contar con un índice de referencia específico (benchmark) para la cerámica.

Tal y como se ha presentado el plan, todas las industrias se beneficiarán por igual, con independencia de las medidas desarrolladas en el pasado para descarbonizar. Un resultado que ya se temía el presidente de la Federación Europea de Cerámica (CET), Graziano Verdi, en un escrito reciente.

El dirigente de la industria azulejera europea recordó que el Grupo de Expertos en Cambio Climático, en junio, «admitió abiertamente que, para el sector de los azulejos, el índice de referencia actual es sumamente subjetivo, hasta el punto de que el valor de este sector no debería disminuir, sino aumentar». Incluso advirtió de que el sector «está dispuesto a llevar el asunto ante los tribunales», de no atenderse sus reivindicaciones.

Alivio parcial

Pese a ello, sí hay un alivio respecto a la propuesta inicial de la Comisión, que suponía una reducción del 34% en las asignaciones gratuitas de emisiones de CO2 para el presente lustro, y la eliminación de estas asignaciones gratuitas a partir de 2030. Se presentará una propuesta que aumente los permisos gratuitos por valor de 6.000 millones de euros para el periodo entre 2026 y 2030, y la continuidad de este mecanismo hasta 2038.

La presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, valoró en la red social X que Bruselas «sigue sin entender la realidad de la industria cerámica», porque «no se puede exigir lo imposible a un sector que, a día de hoy, no tiene una alternativa tecnológica real al gas natural». Afirmó que desde la institución que preside «seguiremos alzando la voz en defensa de las 70.000 familias que viven de la cerámica en nuestra provincia».

El eurodiputado de Compromís, el castellonense Vicent Marzà, fue el primero en valorar estos cambios. «No es una propuesta positiva para la cerámica, porque reduce el impacto de la primera propuesta, pero es insuficiente e injusta». Expone que no se han atendido «los criterios técnicos que el comité de científicos había planteado» para la cerámica, «que ya está en el máximo de eficiencia, y es de los sectores que más había hecho los deberes, por lo que les tenía que haber beneficiado y no penalizado». Marzà concluye que la Comisión Europea, «con la mayoría absoluta del Partido Popular, ha penalizado a la cerámica, en vez de dar respuesta al trabajo que ha hecho hasta ahora».

Electrificación e inversiones

El comisario de Energía, Dan Jorgensen, mencionó que Europa debe apostar por la electrificación por ser un método más limpio y no tener que depender de la importación de combustibles fósiles. Aludió a primar «los electrones limpios y baratos por encima de las moléculas negras y caras». Para ello, se propone una reducción de la fiscalidad en la electricidad, de modo que sea más barata que los carburantes.

Además, se incidió en un aspecto que han denunciado en numerosas ocasiones industrias como la cerámica: hasta ahora, el dinero recaudado por el mercado de emisiones no se destinaba a fomentar las energías renovables o la descarbonización industrial. En 20 años se han recaudado 270.000 millones de euros. A partir de ahora, existe la obligación de que, al menos, el 50% de este dinero se destine a inversiones en este sentido. El comisario de Clima, Wopke Hoekstra, reconoció que los estados «reciben el dinero del ETS, pero se ha destinado menos del 10% a descarbonización; la industria, con razón, quiere más recursos para este fin».