CASTELLÓ. La maquinaria cerámica española, uno de los pilares industriales vinculados al clúster cerámico de Castellón, ha logrado cerrar 2025 con un crecimiento contenido del 4,3% (con unas ventas totales de 376 millones de euros), según los datos provisionales que ha ofrecido este jueves Asebec (Asociación Española de Fabricantes de Maquinaria y Bienes de Equipo para la Industria Cerámica). Sin embargo, la percepción entre buena parte de las empresas asociadas dista de ser plenamente positiva, ya que la mejora no se traslada de forma homogénea al conjunto del colectivo y sigue muy condicionada por la debilidad de la inversión en la industria azulejera, según destacan fuentes del colectivo.
Tras varios ejercicios marcados por la crisis energética y la fuerte inestabilidad de los mercados, el balance del pasado deja un «sabor agridulce», en palabras del presidente de Asebec, José Miquel. Desde la asociación se admite que el incremento de la actividad puede estar muy influido por las «grandes inversiones realizadas por los grupos de mayor tamaño», mientras que entre muchas de las pequeñas y medianas azulejeras «continúa dominando la prudencia». De hecho, aunque el empleo ha repuntado en torno a un 3% (ha pasado de 1.641 empleados a 1.690 trabajadores) persiste el temor a que sigan cayendo empresas azulejeras y a que «esa contracción termine afectando todavía más al volumen de trabajo de los fabricantes de maquinaria».
El diagnóstico del sector es claro por parte de José Miquel: «Para poder hablar de una recuperación sólida hacen falta más inversiones». Las compañías adheridas a Asebec echan en falta un mayor dinamismo dentro del propio sector cerámico, donde, según advierten, solo los grandes grupos mantienen proyectos de cierto calado. Esa falta de impulso está «obligando a muchas empresas a intensificar la búsqueda de clientes en el exterior y a trabajar con márgenes cada vez más ajustados».
En este contexto, el mercado argelino ha supuesto un balón de oxígeno. La reactivación de las relaciones comerciales con Argelia ha generado «una inyección de facturación que el sector sitúa en al menos 40 millones de euros después de dos años de bloqueo, una cantidad que ha servido para aliviar parcialmente la presión sobre las empresas y abrir nuevas expectativas en exportación».
Pese a ello, las previsiones siguen rodeadas de incertidumbre. La patronal reconoce que el comportamiento de 2025 y las perspectivas para 2026 quedan a expensas de «la evolución geopolítica, con especial preocupación por las tensiones internacionales y su posible impacto sobre la energía y la demanda». A ello se suma otra amenaza de fondo: el coste de las emisiones de CO2, un factor que, según advierten, puede penalizar severamente a la industria si no llegan ayudas suficientes para afrontar el proceso de descarbonización.
A las dificultades estructurales se añaden otros problemas ya cronificados, como la falta de personal cualificado. Las empresas siguen reclamando «perfiles técnicos y comerciales especializados, capaces de entender el producto y de venderlo en mercados cada vez más competitivos». Al mismo tiempo, muchas firmas aseguran que desde 2023 «están manteniendo e incluso bajando precios para conservar relaciones comerciales, en un escenario de recorte generalizado de costes».
Ante esta coyuntura, el presidente de Asebec, José Miquel, insiste en que la respuesta pasa por «redoblar la apuesta por la diversificación desde nuestras empresas». La asociación sostiene que abrir nuevas líneas de negocio será clave para sostener la actividad en los próximos años. En esa línea, la patronal está a punto de formalizar un estudio, que liderará el Instituto de Tecnología Cerámica, para determinar las capacidades tecnológicas de las compañías de la asociación e identificar en qué otros campos y actividades pueden trabajar más allá del negocio tradicional ligado a la cerámica.
La internacionalización es, de hecho, una de las grandes prioridades estratégicas. El cambio de modelo de Cevisama ha afectado especialmente al colectivo de la maquinaria cerámica, que ha visto cómo se reducía una de sus principales plataformas comerciales. Ante la contracción del mercado nacional, desde Asebec «hemos intensificado nuestras misiones comerciales en países como Argelia, México o Colombia, con el objetivo de ganar peso en exportación y compensar la debilidad interna», repasan desde el colectivo.
Sobre el actual escenario ferial y congresual, Asebec mantiene una posición de neutralidad ante el distanciamiento entre Qualicer y el nuevo congreso Ignite por falta de entendimiento de la Cámara de Comercio y el Colegio de Ingenieros. La asociación subraya que, si finalmente conviven dos certámenes, no puede decantarse por ninguna de las dos iniciativas técnicas.
Entre los proyectos inmediatos para 2025, la patronal sitúa en primer plano la digitalización y la inteligencia artificial, dos ámbitos en los que espera avanzar para mejorar competitividad y eficiencia. Además, desde la patronal de la maquinaria cerámica anticipan que en breve quedará formalmente constituido el Clúster de la Cerámica, una nueva herramienta de vertebración sectorial promovida por Ascer, Anffecc, Asebec e ITC. La iniciativa, que ya ha sido presentada en el registro de la Generalitat Valenciana, nace con la vocación de aglutinar a las principales organizaciones y agentes de referencia del ecosistema cerámico para reforzar la coordinación entre todos ellos y actuar con una sola voz ante los principales desafíos que afronta la industria.
El objetivo pasa por ganar capacidad de interlocución institucional, impulsar estrategias compartidas y dirigirse de forma conjunta a las distintas administraciones públicas para defender los intereses del sector, reclamar medidas de apoyo y reforzar la competitividad de una actividad clave para la economía de la provincia de Castellón.
Con todo, el mensaje que traslada la maquinaria cerámica es de «resistencia, pero ni mucho menos de satisfacción, ya que el sector ha logrado crecer mínimamente en 2025, ha ganado algo de empleo y ha encontrado oxígeno en el exterior, pero sigue pendiente de que regresen las inversiones, de que se despeje el horizonte geopolítico y de que la transición energética no termine lastrando aún más al sector», resume José Miquel.