BRUSELAS. La Unión Europea y la India han dado por concluidas este martes las negociaciones para un acuerdo de libre comercio, uno de los más grandes del mundo, tras casi 20 años de negociaciones, apenas semanas después de la firma del tratado con los países del Mercosur, cimentando la estrategia de diversificación del bloque frente al proteccionismo de Estados Unidos.
«Europa e India hacen historia hoy. Hemos cerrado el acuerdo más importante de todos. Hemos creado una zona de libre comercio para dos mil millones de personas, de la que ambas partes se beneficiarán», ha dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un comunicado en redes sociales. «Esto es solo el comienzo», ha añadido la alemana.
Von der Leyen se puso como fecha límite finales de 2025 y solo erró la fecha por unos días. La presidenta de la Comisión viajó el pasado domingo a Nueva Delhi junto con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, para una cumbre que ha escenificado el acercamiento entre ambos socios. La cumbre ha concluido con el mayor acuerdo comercial que el bloque ha sellado hasta la fecha.
El acuerdo pone fin a unas negociaciones que arrancaron hace casi 20 años, en 2007, y será uno de los más grandes del mundo. Según la Comisión, el texto permitirá reducir «sustancialmente» las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio entre ambos. Bruselas calcula que supondrá un ahorro de 4.000 millones en aranceles para los exportadores, «abriendo importantes oportunidades comerciales y de inversión».
La UE es el principal socio comercial de la India, mientras que la India es el noveno país con el que más comercia el bloque. Según la Comisión, el comercio de bienes entre los Veintisiete y la India ha aumentado casi un 90 % en la última década. El objetivo del acuerdo es fortalecer todavía más esa relación facilitando el intercambio entre ambos.
En particular, el texto supone la eliminación de los aranceles para el 96% de las exportaciones europeas, de aquí a 2032. Las rebajas en algunos sectores son muy significativas. En el caso de la maquinaria, uno de los sectores que más exporta a India, el gravamen del 44% se eliminará prácticamente para todos los productos. También el sector del automóvil verá una reducción notable, del 110% hasta el 10%, aunque con una cuota límite. Otros sectores sensibles, como el hierro y el acero, los productos farmacéuticos o los dispositivos médicos, también verán los aranceles eliminados en la mayoría de los productos.
Uno de los principales objetivos de cerrar un acuerdo comercial con India era abrir nuevos mercados para el sector agrícola europeo. Los agricultores y ganaderos del continente han sido muy críticos con la política comercial de la UE, y especialmente con el tratado con los países del Mercosur, por entender que pone en juego su futuro a cambio de mejorar las perspectivas de la industria.
La Comisión defiende que el acuerdo con la India elimina o reduce «aranceles a menudo prohibitivos» sobre las exportaciones de productos agroalimentarios de la UE, «abriendo así un mercado masivo a los agricultores europeos». Las rebajas afectan a sectores como el vino que verán los aranceles sobre sus productos reducidos del 150% al 75%, y progresivamente hasta el 20%. También se beneficiará el aceite de oliva, producto para el que se eliminarán los gravámenes en los próximos cinco años.
También se eliminarán los aranceles para algunos productos procesados como el pan, los dulces, la pasta, el chocolate o la comida para animales. Mientras que Bruselas defiende que productos sensibles para el sector ganadero y agrícola europeo como la carne de vacuno y de pollo, el arroz y el azúcar están excluidos de la liberalización en el acuerdo.
Acceso al mercado de servicios
Bruselas se quejaba también de las dificultades para acceder a las licitaciones públicas, además de «obstáculos técnicos al comercio», como ciertas medidas sanitarias y fitosanitarias. Según la Comisión, el acuerdo garantizará normas «claras, sencillas, predecibles y de obligado cumplimiento». A ojos del Ejecutivo comunitario, esto permitirá a los europeos continuar diversificando sus intercambios comerciales.
Además, según la Comisión, el acuerdo «otorgará a las empresas de la UE un acceso privilegiado al mercado indio de servicios», en particular en áreas como los servicios financieros o el transporte marítimo. También aborda otra cuestión que era clave para la UE, al proteger los derechos de propiedad intelectual, incluidos «los derechos de autor, marcas registradas, diseños, secretos comerciales y derechos sobre obtenciones vegetales».
Además del acuerdo comercial, la cumbre marca la firma de la Asociación de Seguridad y Defensa entre la UE y la India. El objetivo es estrechar la colaboración en materia de seguridad y defensa, participando en operaciones conjuntas, por ejemplo, en el ámbito de la seguridad marítima. También trabajarán juntos en la lucha contra las amenazas híbridas o el terrorismo. El marco deberá contribuir también a la cooperación en el ámbito de la industria de la defensa.
La UE solo tiene acuerdos similares con otros dos países de Asia: Japón y Corea del Sur. Además, los líderes han anunciado que iniciarán las negociaciones sobre un acuerdo que permita el intercambio de información clasificada. Esto permitiría a India participar en iniciativas de seguridad y defensa del bloque, un matiz importante en un momento en el que el bloque ha aumentado significativamente su inversión en defensa.
El acercamiento entre la UE y la India, dada la estrecha relación entre el primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente ruso, Vladímir Putin, no está exento de polémica. Cuando la Comisión presentó una estrategia el pasado mes de septiembre que abogaba por fortalecer la cooperación entre el país, apenas unos días después de que el Ejército indio participara en un ejercicio militar con Rusia y Bielorrusia, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, la defendió.
Kallas explicó entonces la decisión alegando que «en tiempos turbulentos», la UE necesitaba nuevas alianzas. «La pregunta es siempre si dejamos que otros llenen este vacío o intentamos llenarlo nosotros mismos», añadió. La UE ha optado por profundizar esos lazos para atraer a la India a su esfera de influencia.
Antes de la rúbrica de este acuerdo, desde la patronal azulejera, Ascer, opinaban que este acuerdo de libre comercio «no puede poner en riesgo a sectores estratégicos como el cerámico». Asimismo reclamaban que se preservaran las medidas antidumping y que se actuara «con plena reciprocidad en reglas y estándares en ámbitos social, laboral, medioambiental y climático, para evitar distorsiones en un sector ya expuesto a una fuerte competencia internacional».
Una preocupación que también era compartida por otros sectores, como el aluminio y el acero. Las agrupaciones europeas de estas industrias, incluida la cerámica, señalaban que la India «se beneficia del acceso económico a abundantes recursos, el apoyo estatal y las estrategias orientadas a la exportación», algo que refuerza su capacidad, «con el riesgo de que el exceso de producción se redirija al extranjero, incluyendo Europa».