El sector cerámico de Castellón experimentó en los últimos años de la pasada década un periodo de concentraciones empresariales, basadas en la adquisición de compañías medianas y pequeñas por grupos mayores, o por la entrada de la inversión extranjera en el accionariado.
Un proceso que se interrumpió en los peores momentos de la pandemia, y que tras un pequeño auge en el 2021, con operaciones como la compra de Azuliber por Pamesa, o la adquisición del gigante esmaltero Altadia por parte de Carlyle, quedó de nuevo parado con la crisis energética y la guerra en Ucrania.
Pese a las negras circunstancias de los últimos meses, hay puntos de vista más optimistas, basados en que el clúster azulejero sigue siendo objeto del interés de los inversores. Así lo asegura Gerardo Yagüe, socio director de Deloitte en la Comunitat Valenciana. «A pesar de la compleja coyuntura económica, las bases estratégicas del sector siguen siendo óptimas. Es un producto con perspectivas de crecimiento a largo plazo, con gran aceptación y recorrido potencial de crecimiento a nivel mundial, y especialmente en el mercado estadounidense», afirma, por lo que la actividad inversora «no ha desaparecido; sencillamente, está en pausa hasta que se estabilice la situación macroeconómica, como está ocurriendo en otras muchas industrias».
Y añade que en Deloitte «nos consta que hay planes y operaciones corporativas en estudio y que se pondrán en marcha más tarde o más temprano».
«Los casos de riesgo de desaparición o cierre son muy limitados»
Por el momento ya hay empresas que han anunciado su cierre, como Todagres, o despidos en su plantilla, como Halcón, con el temor a un efecto contagio en un sector que ya tiene a más de 7.000 incluidos en ERTE. Yagüe cree que esta situación no será generalizada.
«Alguna compañía puede atravesar dificultades puntuales, pero los casos de riesgo de desaparición o cierre son muy limitados». Justifica esta valoración en la «excelente capacidad de adaptación» del sector. «La subida de los precios de venta, unida a la modulación de la producción y la aplicación táctica de los ERTE, están siendo claves para dotar de resiliencia a la industria», asegura.
Considera que el problema «no es de demanda sino de incrementar el acceso a capital circulante, o poder aliviar el coste energético» para mantener «las condiciones requeridas de rentabilidad; la demanda puede que se enfríe temporalmente, pero será una circunstancia acotada y previsiblemente pasajera».
En cuanto a los fondos de inversión, el responsable de Deloitte en la Comunitat considera que se mantendrán «hasta que se estabilice el escenario macroeconómico y los niveles de rentabilidad se normalicen».
Cuando suceda, «tal vez en un periodo de 12 o 18 meses», acabará su periodo de inversión «y obtendrán tasas de rentabilidad algo inferiores por haber prolongado el activo en cartera». «Muchos de los inversores en la cerámica están en nichos especialmente rentables», concluye.