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Industria

Importante espaldarazo europeo para el azulejo español

La cerámica gana una batalla en Europa por los derechos de CO2. La Eurocámara respalda un cálculo específico para el azulejo que permita frenar el recorte del 34% de las asignaciones gratuitas. El cambio deberá negociarse con la Comisión y los Estados miembros

22.10.2026 21:52

CASTELLÓ. La industria cerámica española ha conseguido un respaldo decisivo para reclamar un reparto de los derechos gratuitos de emisión de CO2 ajustado a sus características. El pleno del Parlamento Europeo aprobó este jueves su posición a favor de establecer un parámetro específico para el sector, conocido como benchmark, con el que busca corregir el impacto de los cálculos planteados inicialmente por Bruselas.

El texto salió adelante con 474 votos a favor, 82 en contra y 28 abstenciones, una amplia mayoría que refuerza la posición negociadora de la Eurocámara. El respaldo parlamentario abre ahora una nueva fase: el cambio deberá pactarse con el Consejo de la Unión Europea, que representa a los Estados miembros, y la Comisión Europea antes de convertirse en una solución definitiva para las empresas.

En juego está el reparto de las asignaciones gratuitas para el periodo 2026-2030. El planteamiento inicial contemplaba un recorte del 34% para la industria azulejera, cuyo impacto económico la patronal española Ascer había situado más de 100 millones de euros anuales. Una carga que el sector considera especialmente perjudicial para su competitividad internacional.

Un cálculo que refleje la realidad del sector

El origen del problema está en que la cerámica carece de un valor de referencia propio y está incluida en el parámetro general de los combustibles. La industria sostiene que este sistema no refleja adecuadamente sus procesos productivos, las tecnologías disponibles ni sus posibilidades reales de reducir las emisiones.

La propuesta respaldada por el Parlamento plantea establecer valores específicos cuando existan diferencias significativas y documentadas entre sectores. El objetivo es que las asignaciones gratuitas respondan al rendimiento de las instalaciones más eficientes dentro de grupos comparables, evitando que actividades con características distintas queden sometidas a un mismo cálculo.

El acuerdo del pleno llega después del visto bueno que dio el lunes la Comisión de Medio Ambiente. El expediente tiene como ponente al popular Adam Jarubas y cuenta con la italiana Annalisa Corrado como ponente alternativa de los socialdemócratas, cuya participación ha sido destacada por su conocimiento de la industria cerámica.

Desde el PP, el eurodiputado valenciano Esteban González Pons ha celebrado el resultado: «Hoy gana Castellón. Hoy gana la cerámica española. Y hoy gana el sentido común». El representante popular defiende que Europa no puede exigir esfuerzos inviables a una industria que todavía no dispone de una alternativa tecnológica al gas para fabricar sus productos.

«Queremos una Europa más sostenible, pero también una Europa que siga fabricando, innovando y creando empleo. La transición climática no puede convertirse en una desindustrialización silenciosa», ha señalado. A su juicio, la votación reconoce que aplicar una respuesta idéntica a sectores diferentes puede generar situaciones injustas.

La eurodiputada socialista Leire Pajín considera que la votación «da fuerza al Parlamento Europeo en la negociación que viene a partir de ahora» y es el resultado de meses de trabajo para conseguir un trato específico para el azulejo. Según explica, las conversaciones para cerrar la normativa definitiva comenzarán en noviembre.

Pajín subraya que un acuerdo de esta amplitud «hubiera sido impensable hace un año», dado el reducido peso de la cerámica dentro del conjunto de la industria europea y su concentración en territorios como Castellón y la región italiana de Emilia-Romaña. También destaca la cohesión de los apoyos parlamentarios para defender que la transición verde tenga en cuenta las circunstancias de estos territorios.

El eurodiputado de Compromís-Sumar, Vicent Marzà, también ha valorado el trabajo compartido entre grupos, especialmente con Pajín, aunque advierte de que «es ahora cuando empieza la batalla dura». El siguiente reto será trasladar el respaldo parlamentario a las negociaciones con los gobiernos europeos, algunos de los cuales se habían mostrado contrarios a la propuesta.

Marzà defiende que el mercado de emisiones debe mantenerse, pero que las asignaciones gratuitas han de reconocer el esfuerzo realizado por cada industria. En el caso de la cerámica, sostiene que el sector necesita una cobertura suficiente mientras avanza en una transformación que está dispuesto a asumir.