CASTELLÓ. En la historia del deporte hay patrocinios que trascienden lo meramente deportivo para convertirse en pequeñas cápsulas de su tiempo industrial. Uno de ellos fue el de Todagres, firma cerámica nacida en Vila-real, que estampó su nombre en la camiseta del Club Estudiantes de baloncesto durante la temporada 1987-1988, un curso breve pero simbólico tanto para el deporte como para el azulejo castellonense.
El acuerdo convirtió al histórico equipo madrileño en Estudiantes Todagres e integró así a una empresa del sector cerámico en uno de los escaparates deportivos más reconocibles de España. Aquella unión se produjo en una época en la que la cerámica de Castellón comenzaba a explorar con fuerza la visibilidad de marca a través del patrocinio deportivo, anticipando dinámicas que hoy son habituales en el marketing industrial. Taugrés (TAU), en Vitoria, y Pamesa, en Valencia, han sido otros dos ejemplos paradigmáticos de esta tendencia que tanta visibilidad reportó al azulejo.
La temporada 1987-88 quedó marcada en la memoria del Estudiantes y su fiel afición por una estética poco habitual. La camiseta del Estudiantes incorporó una combinación de colores poco convencional —tonos negros, naranjas y amarillos— asociada a la etapa Todagrés, en un contexto en el que el baloncesto español vivía su consolidación mediática y el patrocinio empezaba a adquirir un papel estructural en la economía de los clubes.
Más allá de lo visual, el acuerdo reflejaba la ambición de muchas empresas cerámicas de la provincia de Castellón por proyectar su marca fuera del ámbito estrictamente industrial. En aquel momento, el azulejo empezaba a posicionarse no solo como producto constructivo, sino también como identidad de marca con vocación internacional.
El vínculo entre Todagres y Estudiantes fue efímero. Según recogen las hemerotecas, el acuerdo se interrumpió antes de lo previsto debido a cambios internos en la compañía, cerrando una etapa que no llegó a consolidarse en el tiempo, pero que sí dejó huella en la memoria del club. No obstante, nombres como John Pinone, José Miguel Antúnez, Carlos Montes o Javier García Coll vistieron aquella histórica camiseta del Todagres Estudiantes, con Nike como equipador oficial.
A nivel deportivo, aquella temporada se enmarca en una fase de transición del Estudiantes, que mantenía su filosofía de cantera y formación de jugadores mientras competía en la élite del baloncesto nacional. En ese ecosistema, los patrocinadores no solo aportaban financiación: también contribuían a construir la identidad visual y comercial de los equipos. Y el caso de Todagres, al igual que el Taugrés o Pamesa, es buena muestra de ello.